Antes de continuar con el tema de la historia de las calles. Quisiera que me permitieran regalarles esta ocurrencia, que me parece podría ayudar a matizar un poco el tema.
Para mi las cosas nunca son rígidas. Siempre tienen un matiz, un encanto y una atracción. Solo hay que tratar de encontrarlas. Para que nos sean más amenas y ligeras enel entendimiento.
Disculpas mil, por saltarme un poquitín del tema central.
¿Las Calles Hablan?
¡Claro que hablan! Respiran, sienten, tienen vida. Emanan olores, tienen aromas y colores. Miran, murmuran, respiran y hasta al oído te susurran.
Son ellas las que te hablan y te cuentan la historia. Una historia, viva, latente, que te atrapa y te cautiva. No es aquella, la paporretera y efímera de la escuela. Que a la salida se queda en las pupilas de la portera y mañana de lejos en el tiempo nos duela.
Caminar, caminar y caminar, por las calles. Conversar con ellas, sentir su aliento y aspirar los aromas del pasado, como una suave brisa, que tiernamente te acaricia. Te cuenta te canta y te encanta, te atrapa como en un “callejón sin salida” abrazándote , con el calido abrazo de un padre, que te acoge en su regazo, para arrullarte y contarte bellas historias, que te hagan caer en un profundo sueño, bajo la celosa mirada del tiempo que acompaña el relato de un mágico cuento.
Callecitas intrincadas, estrechas, de flores perfumadas y de atentas miradas, que vigilan el discurrir de la historia. Una historia que te cuenta de sus penas y de sus glorias.
Esas calles. Testigos perpetuos del ayer, del hoy y de lo que ha de venir.
Son aquellas calles, las que viven, sienten, saben, dicen y cuentan.
El marques, Francisco Pizarro. Conquistador del Perú. Decidió dejar sus climas serranos de Jauja. Para trasladarse a la costa y fundar la ciudad de Lima, un 18 de enero de 1535.
Paradarle forma urbanística a la nueva y definitiva capital del reino del Perú, había que comenzar por: determinar y trazar las calles en donde a su vez, se ubicaríanla cede del gobierno, el ayuntamiento, las iglesias y viviendas de los nuevos habitantesde aquel vallebañado por las aguas del ríoRímac.
A punta de regla y cordel. Comenzó la tarea del diseño, medida y ejecución del ineludible trabajo callejero de la que fuese la capital más importante del virreinato español.
Plano en mano. Don Francisco, diseño lo que con el tiempo fuera conocido como: El Damero de Pizarro. Nueve calles de norte a sur y trece de este a oeste.
Como todo en la vida toma su tiempo, el proceso duro unos buenos años, hasta que tomara forma de ciudad. Las calles fueron haciéndose poco a poco y las casas edificándose de manera prioritaria en función de la jerarquíade cada parroquiano.
Para edificar y dar forma a los edificios. Se utilizaron ciertos materiales, un poco escasos en nuestros días y que fueron los que le hicieron cobrar vida a la mágica ciudad de los reyes.
Con un poco de imaginación y mucho arte, se diseñaron y edificaron los palacetes, mansiones e iglesias. Con las manos de artesanos y talladores, se lograron el diseño y la construcción de los balcones (únicos en su género en el mundo) Con ingenio, ilusión, gracia y pasión, se le dio formay color a cada casa. Con colores vivos y alegres. Como para alegrar la vida de cada día y de cada quien. Sin maquinarias, cemento, ni la frialdad de lo practico, moderno y efímero. Pero si con el arte, la creatividad, la imaginación, el amor, las manos y los elementos de la naturaleza misma. Se le dio vida y alma a la Perla del Pacífico. Por eso es mágica; porque fue echa con las manos, el alma, el amor y el corazón de sus habitantes.
Muchas ilusiones y buenos deseos para una nueva vida. El comenzar en un nuevo mundo, requería de mucha entrega y de muchísimas ganas. Había que crear un mundo nuevo. La vida comenzaba en aquellos tiempos en una nueva tierra y la historia empezaba a escribirse con la tinta del tiempo y la pluma de la memoria. Una memoria que se ha ido enriqueciendo y aferrandose a los temibles embates del olvido, que tanto daño hacen y tanto laceran.
Por eso es que Lima es una ciudad con alma. Porque esta hecha con alma, vida y corazón. Con madera, caña, barro y el amor de quienes la construyeron.
Así fueron creciendo las calles, a lo largo y a lo ancho. Pero conforme crecían en extensión, necesitaban un nombre para poder identificarlas.
El ingenio popular y la tradición heredada de la historia, no se hicieron esperar. Tanto así que los parroquianos comenzaron bautizar cada calle de acuerdo a algo o alguien que la caracterizase y así de manera informal y espontánea, hasta que: en 1913Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaro. Ordenó que se hiciese un empadronamiento y censo, con la finalidad de conocerel número de habitantes que poblaba la ciudad, así como sus ocupaciones, oficios y todo aquello los pudiese diferenciar o identificar ante las autoridades y la sociedad. Con lo que se otorgo, casi un carácter oficialal nombre de cada calle. Solo se le dio legalidad al uso ya existente del sistema.
¡Una tradición heredada de la historia! Sí, sin lugar a dudas. Es una tradición venida desde los tiempos de la ocupación árabe en España. Casi ochocientos años, fueron los que duro la ocupación del imperio musulmán en la península ibérica y de ahí vienen muchas usanzas y costumbres. Tamizadas por la paciencia del tiempo y la fusión de dos culturas. A pesar que solo una fue una la que heredó de la otra., (española) Y esta a su vez y a su manera la transmitió al mundo nuevo.
Resulta que los árabes, acostumbraban a vivir en fortalezas y en especial en terrenos elevados, para poder tener dominio del lugar y para poder defenderse. Estas edificaciones, solían estar diseñadas de manera muy peculiar; eran unos laberintos conformados por callejuelas intrincadas de uso solo peatonal. En estas calles, se entremezclaban los negocios y las viviendas y para ubicar a alguien se solía hacer por medio de un nombre, el mismo que estaba asignado a una calle y que obedecía al oficio que ahí se ofrecía o ejercía, como a la distinción particular de algún ciudadano morador.
Esa hermosa ciudad de la que tanto hablamos, de la que oímos, de la que dicen, cuentan e inventan. Esa Lima que vemos y que contemplamos. Aquella, la de los balcones, casonas, puentecitos, iglesias, miradores y mil cosas más. Es la Lima que nos dejó: José Antonio Manso de Velasco. Virrey del Perú entre 1745 y 1761.
La noche de 28 de octubre de 1746 aproximadamente a las diez y treinta, Lima comenzó a temblar y a crujir desde sus entrañas. Un terremoto que para algunos duro dos minutos, tres para otros y una eternidad para todos los habitantes de aquella época. En la oscuridad mas absoluta, la implacable furia de la naturaleza, se hacia mas terrible y mas pavorosa, de lo que hubiese sido de cara a la luz del sol, En donde tenemos la opción de saber a donde ir y por donde no.
En aquel momento, la ciudad de los reyes había quedado sumida en la desolación, el caos mas absoluto y en la destrucción casi total de su infraestructura, Solo quedaron en pie, el veinticinco por ciento de sus edificaciones. Hasta la catedral quedó en escombros. Solo gritos desgarradores y una nube densa de polvo, invadían el dantesco escenario de aquel fatídico 28 de octubre.
El costo de la desgracia, fueron más de mil quinientas vidas. Una cifra de grandes proporciones para la época. Y para una ciudad pequeña, como la Lima de antaño.
No tenía siquiera un año ejerciendo el cargo de Virrey del Perú “El Conde de Superunda” cuando tuvo que tomar las riendas de tan grande responsabilidad.
El virrey, no dudo en tomar el toro por las astas y comenzó a trabajar sin suspiro ni aliento, de sol a sol y a brazo partido. Hizo cuanto pudo y cuanto quiso para lograr que la ciudad volviera a la normalidad.
Hay que destacar que, estamos hablando de la ciudad de Lima en sí y no de El Callao su principal puerto. El callao, fue arrasado por un tsunami, cuya ola media más de 17 metros de altura. No quedó piedra sobre piedra y tan solo un promedio de cien personas sobrevivieron a la catástrofe.
La fuerza de la ola, hizo que el mar llegara hasta lo que hoy conocemos como: el cruce de las Av. Elmer Faucett y Colonial. En esta esquina existe un templo, en honor a la virgen del Carmen. Porque el fervor popular, le atribuye el milagro de permitir que hasta ahí llegase el agua.
La distancia entre la playa y el cruce de las mencionadas avenidas es de aproximadamente cinco mil metros o cinco kilómetros. En aquellos tiempos la medida equivalía a una legua.Es por ello que la iglesia lleva el nombre de Carmen de la Legua.
Lima y el Callao, volvieron a renacer y a ser lo que fueron, gracias al virrey Conde de Superunda., quien fue más Allá de sus posibilidades y peleo hombro a hombro con el pueblo para devolverles una ciudad a la altura de su categoría.
La calle que hoy conocemos como Conde de Superunda. Que va desde el Correo Central y hasta la Av. Tacna: originalmente llevaba el nombre de: Paseo de los Conquistadores y luego fue cambiada en homenaje al restaurador de la tres veces coronada Ciudad de los reyes.
Por esta razón, don José Antonio Manso de Velasco y Sánchez, fue honrado por el rey de España con el titulo nobiliario de: Conde de Superunda. El nombre deriva del latín: súper (gran) unda (ola) En alusión ala gran ola que asolo las costas limeñas.
Como no enamorarme de ti. Si en una noche de ensueño, me quede dormido, entre los encajes de tus balcones y las tenues sombras de tus faroles. Arrullado por el suave murmullo de tu amante hablador.
Como no gritar este amor, que lo llevo escondido, en un rincón de mi corazón, que se quedo perdido entre las estrechas calles de miilusión.
Lima, amor de mis amores. Capital de los conquistadores, de pregoneros y señores. Cuna de bardos cantores y escritores, que impregnaron tus callejuelas con historias de mil amores.
Lima, que aun conservastu encanto bajo el implacable velo del tiempo. El aroma y el color de tus geranios, jazmines y pensamientos. Como regalado al viento, el mejor de tus sentimientos. Entrezaguanes y callejones todavía escondes los secretos de grandes amores de tu historia y tradiciones.
Caballeros de fina estampa, morenas de color canela, limeñas de menudo andar. Que aun suelen pasear, por tu puentes, quintasy alamedas. Con el embrujo de un sueño y el encanto de tu único dueño...Perú.
Curiosamente, entre las tradiciones y la historia del Perú, aparece un personaje muy interesante, rico, peculiar, emblemático y misterioso, del que no se habla, mas que de manera superflua. Sin embargo su presencia y en especial en la ciudad de Lima, tiene una duración, de nada mas ni nada menos que de tres siglos. Dicho esto en buen romance, hablamos de trescientos años, un periodo bastante largo, tanto como para convertirse: en un símbolo y una imagen casi indeleble entre todas las cosas que forman el aroma y el encanto de una Lima virreinal.
Según nos cuenta la historia y las tradiciones de Don Ricardo Palma, este personaje apareció aproximadamente hacia el año 1560 que viene a ser el siglo XVIy perdura hasta el siglo IXX,hasta mediados de 1860. Convirtiéndose en sinónimo de leyenda y arrastrando con ella un sinnúmero demitos, pasiones, misterios y controversias que ni el mismo clero pudo subyugar, desafiando a la mismísima Santa Inquisición, que por aquellos tiempos era el terror de todos los mortales. Es aquí en donde nace, nuestro gran interés por este personaje, emblemático, entrañable y misterioso, del que vamos a hablar con mucha frescura y desenfado, intentando hacerle un poco de justicia en el tiempo y en el lugar que le corresponde. Nuestras investigaciones, nos han llevado por muchos caminos, llegando hasta las tierras de Andalucía en España, en un trayecto de ida y vuelta que termina en Lima capital del Perú.
Extrañamente, esta misteriosa dama. Solo tiene presencia en Lima y no en otras ciudades que fueron parte de la conquista española en América. Algo que la hace especial y emblemática. Pero sus razones tiene y son las que argumentan su existencia en la capital de las tres veces coronada ciudad de los reyes.
Los españoles llegaron al Perú, con todas sus costumbres y medios para hacerse de una vida llevadera y más acorde con sus hábitos y su cultura.
Muchos piensan que llegaron con sus esposas, hijas, y toda la parentela a cuestas. Pero esto no fue así. Primero fueron solo hombres, quienes arribaron sin más compañía que sus pertrechos y unas cuantas prendas de mal vestir, para enfrentarse a un mundo nuevo y desconocido.
Con el pasar del tiempo y de los años y luego de haber tenido contacto con las mujeres del lugar, en las cuales engendraron hijos, tuvieron romances y con las que se establecieron formando algunas familias, Comenzaron a llegar las mujeres del otro lado del mar. Mujeres que en su mayoría por no decir en su totalidad, eran esclavas moriscas, (moro convertido al cristianismo). Estas mujeres que pertenecían a la generación de los morosque conquistaron y dominaron a España durante ochocientos años y que luego fueron expulsados, en el año 1942, el mismo año del descubrimiento de América.
Estas mujeres venían de tierras andaluzas, pero ya convertidas a la religión católica y con costumbres entremezcladas entre la cultura ibérica y la mora. Es así que sus atuendos y vestimentas, guardaban mucho de sus ancestrales costumbres, pero también mas liberales que en sus comienzos.
Con el devenir de los años también llegaron algunas mujeres españolas, producto de los casamientos y parentescos, que animadas por la novedad de un nuevo mundo, pasaron a formar parte de la pequeña sociedad limeña. Una sociedad de sangres entremezcladas. Que van desde: indígenas, moras, e ibéricas con blancos y entre si, agregando luego la raza negra De ahí que nace aquel dicho popular tan conocido como…… Quien no tiene de inga, tiene de mandinga. Estos dos vocablos se pueden traducir de la siguiente manera: Inga, vocablo quechua que hace referencia a una piedra y mandinga, es un vocablo africano que se refiere al hombre venido de esas tierras.
Con esta pequeña explicación, nos ponemos más en autos para poder descifrar un poco la aparición de nuestro personaje en mención.
Según cuentan las crónicas de la época, La Tapada, hace su aparición con motivo de las festividades religiosas y en especial la de la orden franciscana, que solía, realizar una comida para la gente pobre, en el día de la porciúncula, que se celebraba en el mes de agosto.
Un buen día de esos, hacen su aparición en el convento de los padres franciscanos, dos damas ataviadas, con un atuendo nunca antes visto en aquellas épocas. Estas misteriosas mujeres, se presentaron en el convento. Ataviadas con los trajes de la época, pero con una peculiar novedad que era: la mantilla o manto, cubriéndoles la mitad del rostro. Su intención no era mas que la de hacer un donativo a los religiosos, destinado a ayudar a los pobres y desvalidos. Este gesto de las dos incógnitas damas provoco la admiración de los sacerdotes, que lejos de presagiar una futura moda, se limitaron a encomiar tal desprendimiento, hecho bajo identidades ocultas para un noble fin. Cosa que luego se hiciera costumbre. Después del chismorreo del populacho, que lo hizo correr como reguero de pólvora a lo largo y ancho de la pequeña ciudad. Luego de este inusitado pasaje que quedara indeleble en las retinas de los feligreses y de la curia en general, se comenzó a dar paso a una nueva etapa en el trajinar femenino de aquella época.
Luego de unos meses, comenzaron a aparecer en la escena cotidiana, otras damas con los mismos atuendos,(o quizás las mismas) que dicho sea de paso; ya habían ganado una imagen de personas caritativas y generosas, aplaudidas por el pueblo y por el clero. Pero ello también dio paso a una nueva técnica de conquista femenina, con sus derivados incluidos.
La Tapada,vestía con una falda de seda en colores: azul, verde o negro, llamada saya, para cubrir la parte inferior de su cuerpo. En la parte superior llevaba una blusa también de seda, que podía de algún otro tejido según la estación y en colores diferentes o iguales a la saya. Luego tenemos el fular, mantilla o velo de color negro o azul que le cubría la cabeza yla mitad del rostro, llegando hasta la cintura en donde estaba enganchado a un cinturón de tela. Los zapatos de seda bordados, en colores; negro o azul. El velo o fular, era el elemento principal de su atractivo, pues solo permitía ver la mitad del rostro y el resto, para la imaginación.
Este atuendo dio paso a una especie de liberación femenina, en la que muchas mujeres encontraron la manera de conquistar corazones, derretir témpanos, arrancar frases, piropos y suspiros a rabiar. Pero también para averiguar las andanzas de muchos caballeros que a la sombra de un buen nombre, hacían de las suyas, pensando que sus fieles mujeres los esperaban inocentes en sus hogares, sin enterarse de nada. Se convirtieron en el terror de muchas otras mujeres, que tenían que lidiar contra un peligro sin rostro, contra un enemigo desconocido, que inquietaba a los hombres de todos los rincones de la ciudad.
Las Tapadas, también “destapaban” los malos pasos de la parentela como por ejemplo: su padre, su hermano, cuñado, tío y demás miembros del regimiento familiar. Quienes a veces se inspiraban y se lanzaban con todo ante una bella tapada, sin sospechar a quien tenían delante de ellos. Tenían una presencia, casi divina porque podían estar en un lugar viendo, escuchando y juzgando, sin poder ser identificadas.
Con su gracia y garbo al andar, lograron cautivar a toda una ciudad, convirtiéndose en símbolos de una época, que evoca al romance, sin que esta se la principal de sus virtudes.
Su peculiar atuendo sacado una vez mas de la imaginación y creatividadperuanas y también de la galería de atuendos femeninos andaluces. Porque es innegable la influencia hispano morisca y en especial de la región de Andalucía, la que inspirara ha estas mujeres en crear un atuendo, fuera de todo contexto y toda copia.
La Tapada, un gran mito, para una pequeña ciudad, que vivió en el sueño, de una historia muchas veces mal contada oquizás mal hablada, pero que sobrevivió a los embates del tiempo, quedando plasmada en las acuarelas de Pancho Fierro, en las tradiciones de Don Ricardo Palma y en el rincón de los ensueños de quienes aman y recuerdan lo que no vivieron. Pero que si entendieron, de un pasado que a veces quiere ser controvertido, pero logra aferrarse a la dulce y tibia caricia de la tradición, que aunque muerta. Aun respira, aspirando los aromas de un amanecer, entre matas de jazmín, claveles, madreselvasy pensamientos.
Menudo pie, la lleva por la vereda que se estremece, al ritmo de su cadera……….Reza la canción de Chabuca Granda, titulada La Flor de la Canela, que aun que, inspirada en una morena, nos habla del pie pequeño de la limeña de antaño, de la cadencia, el ritmo al andar, la gracia al mirar y tantas otras gracias de una mujer que aun vive escondida entre los resquicios del tiempo. Bajo la tenue luz del farol del romanticismo, el recuerdo y la gracia de su estirpe de muchas sangres.
La Tapada, un sello indeleble,de nuestra historia que aun parece andar ocultándose bajo el abrigo de un zaguán, tratando de atrapar a algún Don Juan, que al acecho anda por las estrechas callejuelas del tiempo y de los sueños de aquellos limeños.
La Tapada, una mezcla de divino con pagano, una diosa terrenal, medio angelical medio demonio, sin mediar matrimonio. Una reina andante de pie y carruaje, con mantón de Manila, sin nombre de pila, pero bien conocida y tildada de Tapada.
Como todas las cosas que son propias de este mundo, en el que no se le reconoce merito y relevancia a la mayoría de artistas, lugares y hechos que escriben la historia. Si no hasta cuando ya forman parte de la posteridad y se les otorga el lugar que merecen. El callejón no podía ser la excepción, pues en sus inicios y a lo largo de su existencia, siempre fue visto de manera despectiva, por aquellas clases sociales de mayor rango, que en su superfluo vivir, no alcanzaban a valorar la riqueza cultural que en sus entrañas populares albergaba.
Hoy podemos decir y sabemos que: el callejón constituye, la fuente de nuestra cultura. En aquellos recintos muchas veces sórdidos y plagados de miseria monetaria pero de una gran riqueza espiritual, envuelta en papel fantasía hecho de sentimiento y corazón. Nacen los acordes de una canción, la caricia y la dulzura de nuestros dulces limeños. Las viandas mas exquisitas que hoy deleitan a nuestros paladares.
De nuestra comida, podemos decir: que todo el aporte gastronómico que vino de España, África, china, Oriente medio, Italia, Francia y otros lugares del mundo; en los callejones encontraron la magia de nuestras manos limeñas, que los enriquecieron y lograron hacer de ella un verdadero manjar, por no decir una ambrosia bajada del mismísimo cielo. Esto, sin caer en un chauvinismo barato, si no mas bien, en un justo reconocimiento a quienes nos dieron lo que hoy tenemos.
De los callejones, nacen: los pregoneros, los serenos, los aguateros, los afiladores, turroneros, el chisme, la bronca y el faite. Haciendo hincapié en que fue la cuna sagrada donde naciera nuestro delicioso Turrón de Doña Pepa, endulzador popular de la fe católica, patrimonio culinario de nuestra patria y único en su género.
Sin olvidarnos que, de los callejones nacen las nuevas palabras que enriquecieron el argot popular y callejero que hoy forman parte de nuestro idioma y están dentro de la legalidad, ya que han logrado ser aceptadas por la Real Academia de la Lengua Española, como parte de nuestra identidad lingüística, dándonos un valor idiomático enriquecido, peculiar y vasto, que nos hace especiales y con una identidad internacional, que nos reconoce como un país, con un buen manejo de la lengua venida de las tierras de Castilla.
Como podemos apreciar, el callejón, fue el tamiz por donde pasaron nuestras letras, gastronomía, música, las artes en general y también el crisol, en donde se fundieron todas las razas de nuestra Lima.
A diferencia de nuestros días, en que la pobreza ha devenido en violencia, falta de respeto por la vida y por el prójimo, la gente pobre de aquel entonces, desato su furia y frustraciones de desigualdad social y aposto por: la alegría, la creatividad, la camaradería, la solidaridad entre vecinos y amigos. Si no, pregúntenle a: Doña misia………….Peta, Lola, que eran las que regentaban el callejón, lo administraban y ponían “0rden” Haciendo muchas veces de “padre confesor” Con el lleva y trae de la parroquia. Sin dejar de mencionar que también, fue cuna de famosos delincuentes como: Tatán y la Rayo, que marcaron época en la década de losaños cincuenta y fueron ocupantes asiduos y “conspicuos” de las primeras paginas policiales de la prensa de aquellos tiempos. Sin pretender hacer apología del delito ni mucho menos, podríamos decir: que a pesar de ser personas al margen de la ley, no cargaban en sus actos; la maldad y perversidad con la que hoy sus sucesores actúan.
Podríamos decir que, Antiguamente: “Hasta en el delito, existíanrasgos de decencia”
Hemos visto en este breve pasar por nuestra historia tradicional limeña, que nuestro pueblo de aquel entonces, mas queuna carga social, fue un gran aporte para nuestra cultura y que los callejones de un solo caño: transformaron la miseria y su desventura, en riqueza cultural. Supieron vencer a la amargura con el antídoto de la jarana, la segregación social, con la creatividad, el hambre con la magia de la transformación culinaria de manos morenas, cholas, blancas y de toda inga y mandinga. (Inga, piedra (mandinga, negro de raza)
Todo un verdadero mosaico cultural y multicolor, que adorna el frontis de nuestra gran casa llamada Lima.
jueves, 15 de julio de 2010
La historia. Hay que vivirla y sentirla,para entenderla.
Reza así, la letra de una popular canción criolla, salida de la imaginación de uno de nuestros más grandes poetas, decimista y artista de nuestra historia, como es: Don, Nicomedes Santa Cruz. Hoy no voy a hablar de este personaje que es casi un hito en nuestro historial artístico peruano, pero si vamos a dedicarle unas líneas a otro personaje, tanto o mas importante que nuestro Nicomedes. Aun que, este no es de carne y hueso, pero tiene mas alma que cualquier mortal. Se trata nada más ni nada menos que: del callejón, todo un símbolo popular de aquella Lima antigua, en donde florecieran, nuestras tradiciones, costumbres y todo aquello que nos identifica como sociedad. Cuna de oro de nuestros artistas, llámense estos: compositores, escritores, cantores, pintores, escultores, gastrónomos y todo aquello que tenga que ver con el arte en si. Sin olvidarnos que ahí nació una verdadera cultura de solidaridad y camaradería multicultural, étnica y humanista.
Los callejones, eran los lugares donde Vivía la gente pobre en épocas de la colonia española. Eran grandes extensiones de terreno cercado, donde había un sinnúmero de habitaciones, de diferentes dimensiones, según el tamaño de la familia que lo ocupara. Claro esta, que a veces estas no pasaban de tres piezas. Sus características mas relevantes, consistían: en que tenían pisos de tierra compactada, tanto en el interior de las habitaciones como en el exterior y solían tener como casi un emblema, en el centro de la calle: un pilón, nombre con el que antiguamente se le denominaba a esta especie de pila, hecha de piedra con un agujero,por donde emanabael agua, que a su vez discurría por una acequia, que servia de desagüe. Con el pasar del tiempo, el agujero fue reemplazado por un tubo de hierro, llamado caño y este a su vez por un grifo o llave de paso, pero siempre conservo el nombre de caño, como muchas otras cosas que pasaron a formar parte de nuestro lenguaje popular.
Los servicios “higiénicos” consistían en un pequeño cuarto de menos de un metro cuadrado, donde solo existía unhueco en el suelo, que iba, directamente a desembocar a la acequia y donde los habitantes del callejón, hacían sus necesidades corporales.
El caño, pila o pilón, era el centro de reunión, ahí se lavaba la ropa, los utensilios de cocina, los platos, etc. Pero también servia para la higiene personal, la afeitada, la lavada de medio cuerpo y cuanto su imaginación pueda esgrimir.
Aquí se reunían a diario, los moradores del callejón, aquí discutían, se agarraban a los golpes, para arreglar cualquier entripado, también servia para la chismografía, el cuchicheo, la maledicencia, el amiste. Pero también era el lugar perfecto para realizar un conclave al aire libre y determinar el motivo, el lugar y los pormenores de la próxima jarana. Aquí se arreglaba todo, el caño era el comienzo o el fin de algo. Sin caño, no hay callejón y sin callejón no hay cultura callejera.
En el callejón, nace la chapa, el mote, el apodo, la criollada, la jerga, el dicho, la picardía, la enjundia popular en su máxima expresión. Pero principalmente, la esencia del arte, en todas sus expresiones, como ya lo hemos mencionado al comienzo de este articulo. Ahí cobra vida, la esencia misma del limeñismo, con un sello propio y de característicasinconfundibles, un verdadero sello de identidad, vale decir; el titulo oficial de ciudadaníade un limeño de pura cepa.
Quien no ha pisado un callejón, no puede auto proclamarse criollo o limeño mazamorrero, porque por que ahí podríamos decir que: le falta callejón.
En el callejón, se perfeccionan la guitarra y el cajón, se “cristianiza” al vals vienes, se le quita lo burgués, nace la marinera, con su primera y su segunda, como dijo doña facunda. Los bailes negroides venidos de Chincha, Cañete y alrededores, se estilizan y se mestizan, se hacen mas citadinos y ruidosos que en sus tierras de origen.
Diríamos que los callejones, eran verdaderas escuelas de bellas artes, santuarios de la sabiduría popular y fuente de inspiración de nuestros mas insignes talentos artísticos.
Las jaranas que ahí se celebraban, no eran fiestecitas de poca monta, ¡no! La cosa era en serio, de tres días como mínimo y con todos los ingredientes necesarios para el éxito total. Su majestad el PISCO, era el rey indiscutible y el personaje central del evento, no existía la cerveza, ni había sito para el ron, el whisky o cualquier otro menjunje. El pisco se bebía puro y de una calidad extrema, porque era traído directamente desde las haciendas aledañas, sin pasar por ninguna mano misteriosa que lo pudiera adulterar. Preparado o mejor dicho destilado de la variedad de uvas Italia. Todo un verdadero licor de dioses. Los motivos de una jarana, podían ser de cualquier índole: desde un nacimiento, un casamiento, una muerte, un bautizo, un noviazgo, un cumpleaños y todo aquello que pueda dar pie o motivo de una celebración.
Todo este contexto jaranero, no era nada más que el caldo de cultivo de la inspiración, para el contrapunto, la inspiración, la contienda artística, el enriquecimiento, de la copla o el artilugio musical. Si entre los concurrentes o exponentes, se encontraba alguien que no vivía en el callejón: esto servia de acicate para demostrar las bondades aprendidas o perfeccionadas en su barrio o en su callejón de origen, dando paso a una verdadera batalla de conocimientos, que enriquecían a un mas lo ya creado.
Inicialmente los callejones fueron la morada de los negros esclavos, luego esto fue cambiando y comenzaron a integrarse otros grupos étnicos, como: los mestizos, cholos, sacalaguas y toda la amplia gama de razas que enriquecen nuestra querida patria, exceptuando claro esta a los chinos y japoneses, que no entraban en el cuento.
En la segunda parte seguiremos develando todas las riquezas, de este santuario cultural llamado; CALLEJÓN.
A mis amigos lectores, los invito a sugerir los temas culturales que mas les agraden y de los que les gustaría, que se toquen en esta columna.
Recuerdo que……Hasta los albores de los años mil novecientos setentas, en el día de la madres, todos los limeños de todas las edades. Solían portar un clavel en el ojal. Rojo para aquellos que tuviesen a su madre en vida y blanco, para aquellos que la hubiesen perdido.Usanza, que no distinguía clase social alguna.
En esta oportunidad vamos a dedicarle nuestras líneas a los balcones, tan tradicionales y que han formado parte importantísima en la arquitectura y embellecimiento de la ciudad.
Para muchos debe ser una gran sorpresa, el descubrir que aquellas obras de arte son producto de la creación de los artesanos de la Lima colonial. Si bien es cierto que el origen de los balcones se remonta a la época de los moros, que conquistaron España y los introdujeron como parte de la arquitectura morisco-hispánica, al igual que muchas otras cosas que son el sello de la fusión de dos culturas, totalmente diferentes y que hoy en día se presentan al mundo como un estilo propio español. También podemos afirmar en base a los estudios de los expertos e investigadores, los balcones de Lima son únicos en su género y como cosa curiosa, podemos descubrir que todos son diferentes unos de otros y nunca se repetía el mismo modelo. Convirtiéndose en verdaderas obras de arte y que gracias a la calidad de los diferentes tipos de madera utilizados para su construcción tales como: el cedro, el cedro de nicaragua, la caoba y el roble, han podido sobrevivir hasta nuestros días y podemos tener el privilegio de gozar de su belleza y no tenerlos solo como una referencia o un grabado perdidos en el tiempo.
La variedad va, desde los simples de cajonería, los esquineros, los más lujosos de celosía, como el del Palacio de Torre Tagle, el Arzobispado, los criollos que llevaban azulejos sevillanos. Lo mas importante es el saber que aquellas obras de arte son, los mudos testigos de una larga historia y que podrían contarnos con lujo de detalles cada paso del acontecer histórico y cotidiano de nuestra bella dama Lima, la eterna enamorada del Perú.
Los balcones servían para que principalmente las limeñas disfrutaran de los acontecimientos cotidianos de la ciudad y también para observar a sus galanes en forma discreta, porque las costumbres y hábitos religiosos no les permitían tener contacto directo y abierto como hoy en día acostumbramos; también fué la manera mas eficiente para ejercer la chismografía de la viejas asiduas usuarias de tal práctica, muy propia de una ciudad pequeña y llena de acontecimientos de todo tipo. Excelente para dar rienda suelta a los ojos y a la lengua. Pero también fueron cómplices de la atenta mirada de los gobernadores que podían descubrir através de ellos, las intrigas, levantamientos y otra cosas propias del sistema; igualmente los sacerdotes quienes atisbaban ocultamente. A veces con fines no muy santos. Todo ello era permitido gracias a que algunos balcones, los mas lujosos y pertenecientes a la clase social mas elevada, llevaban la famosa celosía, que constaba de una trama hecha en madera a manera de encaje que permitía mirar de adentro hacia afuera sin ser visto, en los otros modelos se usaban los visillos, cortinas hechas de tul que cumplían la misma función, solo que el oído estaba restringido de ejercer su función. Cabe señalar que en todos los modelos al interior estaban dotados de bancas confortables para disfrutar de la estancia, tanto para pasar noches refrescantes de verano, noches de luna y largas esperas del ser amado.
Como podemos apreciar estos elementos arquitectónicos no solo eran de orden decorativo sino que también fueron parte de la vida diaria y cumplían muy importantes funciones. Tanto en el orden político, social, religioso, amoroso y de solaz. Verdaderos símbolos de una época importante de nuestra historia y que estamos obligados a conocerlos, cuidarlos y difundirlos para que las generaciones venideras tengan la historia al alcance de sus manos y de su vista, cosa que a veces suele ser un poco difícil de obtener por el paso inexorable de los años, pero que gracias a las personas dedicadas a preservar los monumentos históricos, hoy podemos contar con algo que es una prueba palpable de nuestra riquísima historia.
Ojos y oídos de la ciudad, cómplices y testigos de amor, arte y belleza pendientes del cielo. Vigilantes centinelas, guardianes perpetuos del diario vivir de una Lima de eterno encanto y seducción.
Es la gran pregunta de todo limeño, que añora un cambio en las políticas municipales limeñas.
Desde Don. Nicolás de Ribera (el Viejo) Primer alcalde de la tres veces coronada ciudad de los reyes. Hasta el actual Sr. Luis Castañeda L. Han pasado cuatrocientos setenticinco años. Más ha sido lo que se ha deshecho que lo que se ha hecho.
Se ha avanzado en muchos aspectos de infraestructura vial. Lo cual, es importante y necesario, pero mas importante, vital y necesario es que se le de prioridad a la conservación arquitectónica de las construcciones, que representan el testimonio viviente de cada época.
Para una gran mayoría de ciudadanos, lo que se debería hacer es: tirar abajo todas las casas vetustas ydar pasó a la modernidad. Ideas que solo pueden emanar de quienes no conocen ni entienden nada de lo que es Patrimonio Cultural. Un patrimonio que se ha forjado a lo largo de más de cuatro siglos y medio de existencia.
Este patrimonio, esta comprendido en el conjunto y en cada una de las viejas casas que aun se sostienen, por gracia de la suerte.
Cuando hablamos de casas, nos referimos a: casonas de jerarquía histórica, como: Palacio de Torre Tagle,Palacio de Osambela, Casa de Aliaga, etc. Como también, aquellas que no gozan de una connotación histórica y que se encuentran en estado ruinoso. Pero que constituyen un valor incalculable desde el punto vista cultural.
Cada una de estas edificaciones, son el testimonio tangible de una época. En ellas están plasmadas cada una de las artes, oficios y esfuerzos de nuestros antepasados. Son sus obras, las que nos hablan de nuestro pasado y de quienes las construyeron. Son como pergaminos erigidos en el pasaje del tiempo, que nos cuentan la historia de quienes una vez estuvieron viviendo en un espacio de una época pasada pero que forma los cimientos de nuestro presente y nuestro futuro.
Balcones, puertas, ventanas, teatinas, barandas, escaleras, techos, cornisas, farolas, muros, rejas y un sin numero de elementos, en los que intervienen: la creatividad, talento y amor por la obra que se esta ejecutando.
Ahí, están aquellas manos negras, cholas, mestizas y de todas las razas, que conforman nuestro gran mosaico cultural.
Lima la aristocrática, la chola, la indígena, la negra, mestiza, afrancesada, itálica, etc. Eso es Lima, la ciudad del inmigrante, Lima la generosa, la que acoge, la que cobija bajo el manto de la tolerancia.
Lima. Una ciudad creada por inmigrantes de todos los tiempos y de todas las razas. La que goza del privilegio de ser la ciudad capital mas rica culturalmente de Sur America., Lima de los cincuentas, ha sido un poquito: Nueva York, Paris y Madrid.
¡Vamos! Que es una reina que ha perdido su cetro.
Son muchos los argumentos que se pueden esgrimir, en defensa de la ciudad de los reyes. Por eso la importancia de que los alcaldes, que postulen a gobernar esta urbe. Tengan la ambición y convicción de defender el legado cultural de nuestros antepasados.
Hay mucho por hacer, desde: El río Rímac, el distrito del mismo nombre, Barrios Altos. Lugares en donde se encuentran las mas hermosas expresiones arquitectónicas de las épocas, coloniales y principios de republica.
Si se recuperara toda esta riqueza, estos lugares se convertirían en un emporio turístico sin competencia. Se puede revertir el estado de pobreza que hoy se vive y convertirse en una verdadera mina.
Actualmente existe una empresa de nombre, Art. Express, que esta haciendo una labor titánica. Invirtiendo y recuperando edificios antiguos para convertirlos en edificaciones con uso, comercial y residencial de primer orden.
Al mando del Sr. Fernando Palazuelo. Quien es el promotor inventor y ejecutor de esta maravillosa idea.
Yo como limeño de alma, corazón, sentimiento y nacimiento. No tengo más que felicitar esta empresa y hacer votos para que tenga todo el éxito posible y mas.
De ahí la importancia de que sus alcaldes estén comprometidos con la causa limeña, para devolverle el sitial que le corresponde. Y no para que se siga utilizando a la Municipalidad de Lima como el trampolín o el salvo conducto hacia palacio de gobierno.