domingo, 8 de enero de 2012

El Contrato



Allá por el año 1, 920 Mauro Arbulù, ingeniero civil de profesión, casado con doña Rosalia Duarte y padre de dos pequeños, uno de tres y el otro de cinco años de edad.
Mauro y su familia vivían en la señorial ciudad de Trujillo; al norte del Perú. Por algunas referencias de parte de un pariente que residía en Lima, fue contratado por la compañía Norteamericana The Foundation Company encargada de realizar las obras de alcantarillado y agua potable de la ciudad capital.
Luego de aceptar y hacer las coordinaciones pertinentes, con la empresa en la que iba a trabajar decidió embarcarse a la capital con su familia.
Al llegar, se instalaron momentáneamente en casa de Joaquin Duarte, primo de Rosalia. Mientras Mauro hacia las gestiones para comenzar con su nueva vida capitalina.
Como prioridad numero uno, tenia la misión de encontrar una casa para vivir con su familia ya que con el primo, no podían seguir mucho tiempo puesto que casado casa quiere y también porque: bueno es culantro, pero no tanto.
Mauro, Rosalia y Joaquin, salían durante la semana a caminar en busca de una casa para que la familia se pudiese instalar.
Mauro, acostumbrado a la tranquilidad y señorío de su Trujillo natal, tenia predileccion por los lugares apartados del centro de la ciudad, a pesar que en aquellos tiempos Lima no era ni sombra de lo que es hoy, existía mas paz que en el propio cielo.
Por tanto, Joaquin le sugirió como alternativa, darse un paseo por Barranco; distrito limeño con categoria de balneareo y ubicado al sur del centro limeño. Un verdadero paraiso: mar, malecones arbolados, caídas de agua, vegetación tupida, quebradas y puentes. Señorial y distinguido, por sus cuatro costados, un sueño de ciudad, al extremo que ahí: podrían quitarsele las ganas de hacer maldades hasta al mismísimo diablo.
La tarea no era muy fácil que digamos, puesto que Mauro quería una casa con ciertas características tales como : grande, solariega, con vista al mar, con amplios jardines y mucha iluminación. Claro que para aquellos tiempos ese deseo no se parecía en nada aun capricho, porque todas las casas obedecían casi al mismo criterio.
Las jornadas eran algo largas. Al tercer día pasaron por un bar cercano a la plaza principal y decidieron entrar en el para comer y beber algo. Al
cabo de un rato, se acerco a la mesa en donde se encontraban Mauro y sus acompañantes,un hombre de aspecto distinguido y maneras idénticas.
El caballero de modales muy refinados, pidió permiso para interrumpir la conversascion que sostenían los parientes, obteniendo la aprobación de los comensales quienes a su vez le preguntaron ¿en que podemos servirlo señor? Permitanme presentarme: soy Gonzalo Pardo y Castañeda. Estaba dando un paseo por la plaza, como acostumbro los domingos luego de escuchar la misa en la iglesia mayor y no pude evitar fijarme en ustedes, que en mi modesta opinión' y por su comportamiento; están en busca de algo o preocupados por algún asunto. No me gustaría ser impertinente, pero si en algo puedo ayudarlos: estoy a vuestra entera disposición.
De ninguna manera señor, dijo Mauro, tome asiento. ¿desea tomar algo?
Bueno, un té.
En efecto, mi nombre es: Mauro, ella es mi esposa y se llama Rosalia y el mi primo Joaquin. Mi esposa y yo somos de la ciudad de Trujillo, estamos hospedados en casa de Joaquin. Sucede que he recibido una oferta de trabajo, la misma que he decidido aceptar y por tanto, nos encontramos buscando una casa para alquilar. Llevamos varios días buscando y hasta ahora no hemos podido encontrar lo que queremos.
¡Caramba! Es una coincidencia. Resulta que yo tampoco vivo aquí, pero tengo una casa que me gustaría rentar. Mi familia y yo, vivimos muy lejos de aquí y nos haría sentir bien, si encontráramos personas de nuestro buen ver, para que se ocuparan de ella.
Mauro> ¡No le he entendido bien !¿Que quiere decir con eso de que se ocupen?
Gonzalo> ¡Perdónenme por la torpeza! Me he expresado mal, lo que quiero decir es que: no queremos un simple inquilino que pague su renta y punto. No, lo que mi familia y yo deseamos; es que sean personas cuidadosas, que no deterioren las cosas y mas bien las cuiden. Hemos vivido ahí, desde siempre y tenemos un arraigo muy grande a ese lugar. Ademas, olvide mencionarle el hecho de que: no solo estoy hablando de la propiedad en si, si no también del mobiliario. La casa esta completamente amoblada y como comprenderán, no seria de buen gusto, que nuestras cosas se echaran a perder.
Mauro> Creo que las disculpas las debo yo en todo caso, por haberlo malinterpretado.
Gonzalo> No se preocupen, comprendo que recién ahora entablamos una conversación, sin conocernos y por eso es que estamos sujetos a los mal entendidos, para mi no tiene ninguna importancia.
Mas bien, me agradaría escuchar sus opiniones sobre lo que hemos hablado.
Mauro> Suena muy interesante, pero mas interesante sería; echarle un vistazo a la casa, para ver si nos agrada y se ajusta a lo que estamos buscado. Podríamos concertar una cita en el curso de la semana, si no le causa ningún inconveniente .
Gonzalo> De mi parte no hay ninguna clase de reparo. Es mas, si desean podemos pasar ahora mismo y se las muestro. Esta algo cerca de aquí, esta en la quebrada que baja a los baños de la playa.
Mauro, su esposa y Joaquin, se miraron y asintieron la cabeza en señal de aprobación. Se levantaron de la mesa y luego de pagar la cuenta, se dirigieron hacia el lugar en cuestión.
Bueno, dijo Gonzalo, los espero en veinte minutos en la siguiente dirección:
En la quebrada que baja a los baños de Barranco, hay una casa que se encuentra casi al borde de los acantilados, tiene unas escaleras que conducen a la playa y están adornadas con unas estatuas de mármol . Creo que no les sera difícil llegar, puesto que es bien conocida y se puede divisar a lo lejos. Es la única con esas características en la zona.
Mauro> ¿No seria mejor que fuésemos juntos?
Gonzalo> No, porque el chófer me espera a la vuelta de la calle y voy a pasar por la casa de un pariente para recoger las llaves. Es mejor que tomen la delantera y me esperen o viceversa. Pienso que no me voy a demorar mas tiempo que el necesario.
Mauro> Me parece bien, así quedamos entonces. Dicho esto cada quien partió por su lado.
Luego de un buen rato, Mauro y sus acompañantes llegaron a la dirección indicada. Ante sus ojos, tenían algo que sus mentes no habían imaginado ni en sueños. Estaban perplejos, sin aliento y algo sobrecogidos, por lo que estaban mirando...

lunes, 2 de enero de 2012

Recordandote

Recordándote



Hoy volví al pueblo donde te conocí. Pregunte por ti, pero
nadie me supo decir que fue de ti.
A tu puerta llame y por mas que espere, sin respuesta me quede.

Caminando por la calle principal, que lleva a la catedral, bajo un sol
abrazador, el mismo que alumbraba a nuestro amor cuando corríamos
abrazados, sonriendole a la gente como dos adolescentes locos e inconscientes gritándoles nuestro amor.

Las horas siguen pasando, sigo caminando y te sigo buscando sin poderte encontrar.
Bajo la sombra de los portales, frente a la plaza mayor, veo a la gente pasar y me acerco a preguntar, pero nadie me sabe contestar.
Comprendo que he perdido la huella de tu amor y que tu nunca volverás.
Que es por demás que insista en volver al tiempo atrás.

Solo he vuelto como te prometí, solo se que nunca te mentí y que tu amor, duerme dentro de mi.
En el pueblo , a un están: tu aroma y tu recuerdo, tu nombre, tu imagen el mismo cielo, el blanco de tu pañuelo y la caricia de tu negro pelo sobre mi hombro. Hasta cuando te nombro tu perfume llega ami. Hoy se que te perdí pero hasta la eternidad; pensare siempre en ti.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Una Cancion Para Ti

Una Canción Para Ti




En mis recuerdos vivirás y en mis noches de soledad me acompañaras.

Seras la estrella que ilumines las sombras del camino. Seras mi único destino .

Solo tus recuerdos yo tendré y entre mis brazos tu dulce fragancia atrapare, como perfume del jardín de mi ilusión, para que embriague a solitario corazón.

Siempre esperandote estaré, con la misma ilusión. Siempre seras la mejor ocasión para regalarte una canción.

martes, 20 de diciembre de 2011

Esta Navidad


Esta navidad...........



Voy a echarme a andar, por las calles de mi Lima, la que me vio crecer, la que me regalo mil noches de ensueño y un amor al amanecer,

Te voy a recorrer, de un lado al otro; cantando, soñando imaginándote, con la alegría y el desenfado de un loco corazón que ha perdido entre tus encantos la razón.


Quiero volver a caminar, entre tus puentes y alamedas, corriendo y saltando en tus estrechas veredas, con la locura de un inconciente adolescente. Aquel que convierte la realidad en sueños de verdad.


Quiero escuchar el murmullo de tu río hablador. Quiero saber como fue que nació ese amor entre los dos.


Quiero a las doce escuchar las campanas sonar.. Quiero oír a la gente gritar: que a Lima llego la navidad.


Quiero invitar a todos mis seguidores a mi mesa a compartir un pequeño momento de alegría, lejos de la tristeza y la melancolía. Abrigando la esperanza de mejores días.


Quiero esperarlos a todos, en este pequeño rincón, mezcla de realidad con ilusión.


!Feliz Navidad!


miércoles, 14 de diciembre de 2011

La Casa de Piedra Segunda Parte

Luego de aquella reunión con sus mas íntimos amigos, Barbieri entro en una cura de silencio. Sin decir chis ni mus, permaneció silencioso y distante, hasta que un día...............llamó nuevamente a los amigos y los invito a una cena en su nueva casa.. La sorpresa de los invitados, fue tan grande que no podían creer lo que estaban viendo. Estaban atónitos y deslumbrados, casi sin habla y apunto de estallar en gritos.

Algo confusos y casi tartamudeando, comenzaron a balbucear algunas inquietudes y preguntas, las mismas que fueron contestadas de una en una por el anfitrión.

La casa había sufrido una transformación. Remodelada, tal cual fuera en sus mejores épocas. Todo un palacete de pe a pa, tenia de todo; lujo y del mas pomposo, elegancia, prestancia, soberbia y todos los pecados capitales juntos y revueltos. No se apreciaba el mas mínimo de los esfuerzos por un intento de austeridad; todo lo contrario, era un monumento al derroche y al despilfarro.

Lo que mas impresionaba a los comensales era la cantidad de objetos valiosos. Se podían apreciar: candelabros de plata maciza de cuatro brazos de un metro setenta centímetros de altura, cristalería, adornos y objetos de oro y piedras preciosas. Algo indescriptible para los ojos de un mortal.

Barbieri, había encontrado un inmenso e incalculable tesoro. Claro esta, que el sabia a lo que iba y lo que ahí se ocultaba.

A lo largo de los años, se procuro de información a cerca de esa casa, tenia todo el historial en sus manos. Es por ello su interés en comprarla.

Aquellos emparedados que mencionábamos en la primera parte de esta historia, no eran mas que los cuerpos de los esclavos, piratas y alguno que otro testigo inoportuno, que habían pagado con sus vidas el silencio eterno de un secreto, que solo conocían sus codiciosos dueños.

El origen de esta casona colonial, data de la época colonial. Para ser mas exactos del año 1537 cuando Francisco Pizarro, obsequio esta mansión a su amigo y colaborador Francisco de Chavez, como pago a su lealtad en los asuntos de la conquista. Luego a la muerte de este último, en el año 1748 pasó a manos de Josè Gonzàlez conde de Fuente Gonzàlez y su esposa Rosa de la Fuente, condesa de Villar de la Fuente.

Esta última, había ganado fama de ser una mujer extremadamente cruel. La gente contaba que esta, solía torturar a sus esclavos y enterrarlos vivos, pero también se hablaba de algunos pactos con delincuentes y piratas a los que engatusaba y luego de apoderarse de los tesoros, los mataba y enterraba en su propia casa. Un ser macabro y sin límites.

Algo de cierto habría en los rumores, porque de que se encontraron tesoros, se encontraron.

Fernando de Barbieri era un hombre sin familia, lo que hizo que antes de morir legara todos sus bienes a la congregación de monjas de la orden de las Nazarenas. Las monjitas hicieron cera y pabilo de la fortuna y si te he visto, no me acuerdo. Nada que extrañar, no son los primeros ni los últimos sacro santos herederos, que disfrutan a lo grande sin saber leer ni escribir.

Hoy la casa se debate entre la vida y la muerte, porque esta ocupada por imprentas y comercios, que hacen que se deteriore cada día mas. A nadie le importa lo que pueda pasar con ella. Total! Es una casa vieja y nada más.

Se le conoce como la “casa de piedra” porque en la calle donde esta ubicada, antiguamente había una gran piedra en medio de la vía. Una costumbre muy antigua, el de ponerle un nombre a la calle, por algo que la caracterizaba.

sábado, 10 de diciembre de 2011

La Casa de Piedra


La Casa de Piedra




En la esquina de las calles Callao y Torrico, existe un palacete de imponente estampa. Como tantas otras casonas que forman parte del paisaje urbanístico y hacen el encanto de la ciudad.

Si bien cada casona, tiene imagen y estampa también cada una tiene una historia que contar, algo que decir. Son la historia viviente a las que hay que atender y oír.

En esta oportunidad, decidí adentrarme en las entrañas de la “casa de piedra” para escuchar lo que bajito y al oído, quería decirme.


Allá por los años veintes, un apasionado, desconocido y entusiasta historiador, había estado tras los pasos de la famosa casona. Tenia casi una obsesión rosando con el deliriun tremens. Deseaba adquirirla, pero su propietario se negaba a otorgarle el derecho de hacerse del inmueble.

Este Señor de nombre Fernando de Barbieri, había llegado a ganarse el burlesco titulo de loco entre sus amigos mas próximos, por su obsesión en adquirir dicha mansión . Pero tanto va el cántaro al agua hasta que..........

Un buen día, el propietario de aquella casa, decidió vender y llamo al “loco”para ver si era verdad tanta obsesión y si contaba con los medios para comprarla.

Ni corto ni perezoso, Barbieri dio el sí y se hizo con el bien.

Los motivos que habían llevado al propietario de la casa a venderla, eran algo extraños; se rumoreaba que los moradores de dicha casa, tenían problemas, para hacer su vida cotidiana de manera normal. Según se supo, no podían conciliar el sueño por las noches, por los ruidos extraños que solían sentir y las visiones que también se sucedían, una de tras de la otra. Los rumores mas que eso, se habían convertido en el tema de conversación de los conocedores del asunto. Pero hasta ahí, solo eran rumores, nacidos en el seno de una sociedad rica en mitos, cuentos e historias, venidas del pasado.


Luego de cambiar de dueño, la casa permaneció cerrada por varios años. Solo se sabia que se estaban haciendo refacciones, pero no más que éso.

Luego de un tiempo transcurrido; Barbieri, invitó a un pequeño grupo de amigos, para mostrarles las obras de remodelaciôn que estaba efectuando en su nueva morada.

El asombro de los amigos, se convirtió en perplejidad. No podían creer ni entender lo que veían, tan solo hacerse mil preguntas y muchas sin respuesta.

Las paredes de los patios, salones y otros ambientes, estaban descubiertas y en ellas se podía ver a los emparedados. Esqueletos humanos que aun conservaban parte de sus vestimentas y que según se podía apreciar; eran seres que en cuyos cadavéricos rostros estaba grabado el sello del terror. No era necesario ser un instruido en el entendimiento científico, como para darse cuenta de que se trataba de restos óseos, cuya antigüedad se remontaba a épocas coloniales.

Todo estaba revuelto, parecía un complejo arqueológico en plena faena . Sin embargo, había una parte de la casa, que se encontraba cerrada sin que se permitiera el acceso a persona alguna. Barbieri, tenia algo que no ponía en evidencia y ocultaba. Los amigos preguntaron y el contesto: todo a su debido tiempo, hoy no, pero más adelante lo podrán apreciar en su verdadera dimensión. Acoto diciendo: solo les pido que guarden absoluto silencio y reserva sobre todo aquello que le he mostrado. Ustedes son mis amigos mas entrañables y por éso decidí invitarlos, para poder compartir esto que durante años he perseguido. Al oír esto, todos se acercaron a estrecharle la mano y a expresar su compromiso de absoluta reserva.

Al mismo tiempo, todos le preguntaron, por los hombres que hacían el trabajo; a lo que el les respondió: son personas traídas del interior del país, que no conocen a nadie a qui y ademas, han sido debidamente seleccionadas.

Un año mas tarde.......................


La casa de piedra, lucia completamente restaurada, mas esplendorosa que en sus mejores épocas.

Pareciera que.......antes de ser adquirida por Barbieri; en el interior de la casa no se conocía la paz, sus habitantes tenían que soportar un sinnúmero de manifestaciones extra terrenales como: bolas de fuego corriendo de un extremo al otro, quejidos, ruidos de cadenas arrastrándose por doquier, pasos, apariciones y demás torturas imposibles de soportar y convivir con ellas.

Solía decirse que era una casa endemoniada y también se hablaba de muchos crímenes. Historias de todo tipo iban y venían en la cresta del vaivén de los años, meciéndose en el cadencioso pasar de los tiempos; besando y acariciando a la historia y sus tradiciones, como embrujo y encanto venidos y caídos de la amable mano del señor tiempo. Ese tiempo que suele sentarse a esperar, para vernos pasar y regalarnos su cálida y paternal sonrisa, que siempre suele arreglarlo y curarlo todo.

En la próxima les contare el resto de la historia,para que no se cansen en leer un texto demasiado extenso.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Sobre las Vias del Tiempo


SOBRE LAS VIAS DEL TIEMPO….





Lima se ha caracterizado por ser una ciudad de tradiciones y de emblemáticos recuerdos. Unos presentes como: los balcones, las iglesias, la quinta presa, plazuelas coloniales, barrios como el Rímac o Barrios Altos, las Tapadas, los pregoneros, los farolitos, las casonas de renombre con sus historias y leyendas, etc. Pero en toda esta larga lista de sellos limeños, chalacos y de extramuros: no podíamos olvidarnos del famoso tranvía, que fuera parte de una época y que fue aniquilado, por la esencia misma de la incapacidad y la falta de amor por lo nuestro, por parte de las autoridades que nunca han sabido conservar y cuidar los baluartes de la historia. Es mejor convivir con la historia que contarla y lamentablemente; cada día tenemos mas que contar y menos que ver, salvo como se van extinguiendo las pocas cosas que nos quedan, sin que nadie haga nada por evitarlo.

Desde el año 1878, Lima ya contaba con un servicio de tranvías, que consistía en: un coche tirado por caballos pero que rodaba sobre unos rieles de metal. Luego en el año 1904, se inaugura el servicio de tranvías eléctricos, los mismos que dieran paso a una nueva página de nuestra historia y se convirtieran en parte de nuestro paisaje urbano, aportando también lo suyo en lo que ha orden y descontaminación se refieren.

Los tranvías fueron el medio de transporte popular, de la Lima de antaño. En un desafortunado comentario que leí hace un tiempo. Un poco informado paisano decía que: los tranvías eran las combis de ahora. Algo tan lejano de la realidad, pues estos vehículos transitaban sobre rieles y a una velocidad que no excedía los cuarenta kilómetros por hora y por el hecho de rodar sobre una vía fija; no podía hacer maniobras temerarias. Por su sistema de propulsión eléctrica, tampoco eran capaces de contaminar el medio ambiente y por lo tanto en aquella época; se respiraba un aire menos viciado que el que se respira hoy.

Los tranvías, lejos de ser un simple medio de transporte, pasaron ha ser parte de la ciudad. Otorgándole un aire romántico y pintoresco en donde las anécdotas y las historias cotidianas estaban a la orden del día. Hermoso sonido, aquel que anunciaba su presencia, un sonido eléctrico que imitaba el sonar de una campana, sin tono agresivo o amenazante, como los que escuchamos ahora.

El tranvía. Recorría la ciudad de sur a norte y de este a oeste, llevando y trayendo ilusiones, regalando un camino calmo y sereno a lo largo de su trayecto, respetando a la naturaleza. Unas veces besando las playas chalacas y otras acariciando las entrañas del Morro Solar de Chorrillos, atravesando el túnel de la herradura, construido especialmente para el.. Otra veces, de visita por la casa de la Perricholi, en el Rímac y también rompiendo el silencio de la noche con suave caricia por las callejuelas de los Barrios Altos como una brisa leve con aroma de jazmín arrancado a su paso de alguna casona vetusta, susurrando al viento llevando y trayendo, un mendrugo de la historia en cada ir y venir, como queriendo hacer vivir aquello que de apoco comienza ha morir. Más que una maquina, era un personaje medio real y media leyenda que tenía el alma de hierro y madera y el corazón hecho de ilusión. La misma ilusión de una chica esperando al ser amado en la ventana de su casa, afinando el oído y la vista para escuchar la mágica campanita y el retumbar de las ruedas del tranvía que traía a sus brazos al amor de sus amores en visita oficial, un domingo por la tarde, en algún lugar de las apacibles calles de…….Quien sabe donde.

A mis diez años de edad, ya practicaba el emocionante deporte de la gorra. Que en buen cristiano quiere decir que: era un gorrero empedernido, que esperaba que el coche estuviera en marcha para emprender la carrera y colgarme del estribo, del faro o de donde sea y comenzar mi aventura de viajar al aire libre y con el riesgo de ser desalojado. Mas que una necesidad; era una pasión, la pasión de sentir la libertad y de gozar con el triunfo de haberlo logrado. De volver a nacer y de existir el tranvía; lo volvería a hacer, por ahora solo me queda esperar o quizás prenderme del estribo del tiempo y viajar a lo largo de mi amada ciudad y contemplarla desde un rincón de mi alma con calma y serenidad, esperando que algún día quienes tienen el poder, entiendan que no todo es: solo recuerdos y leyendas, que hay cosas para valorar y tener en cuenta, como es el caso del tranvía, que lejos de ser algo del pasado es una necesidad del presente y una manera de hacer bien las cosas. Lima se merece un mejor trato, un transporte digno y que a la vez invite al turismo. No en vano, muchas importantes ciudades del mundo utilizan el tranvía como medio de transporte y también como una atracción turística, como es el caso de: San Francisco, Bilbao, Paris, etc.

En un tranvia, perdi la caricia y el beso que traia para ti. Talvéz lo pueda volver a encontrar de regreso a ti, Lima de mis amores.

sábado, 26 de noviembre de 2011

EL FANTASMA DE LA CALLE DE LOS AFLIGIDOS Segunda parte


l Fantasma de la Calle de los Afligidos

Segunda Parte




Como todas las ciudades, en donde el pasado ha dejado su huella, existen : historias, mitos, cuentos y fabulas. Todas ellas, cargadas de misterio, magia y encanto. Un encanto que va añejándose, haciéndose mas viejo y por ende mas delicioso; como los buenos vinos, que se hacen en la oscuridad y luego al salir a la luz, son el deleite de quien los bebe.


Lima no podía ser la excepción. La capital del mas importante virreinato español, de toda Latino américa. Una cultura que nos dejó: sus costumbres, vicios, gustos, sabores y colores.

Pero siguiendo con lo que nos toca, continuemos con nuestra historia.

Muchos años habían pasado, acompañando a esta historia. Tan fuerte se hizo que para la mayoría de los habitantes, se hacia muy difícil, el transitar a ciertas horas de la noche por aquella calle; tanto así, que solia verse algo desierta, apenas la luz del Sol comenzaba a escasear.

Los temores, las ideas y la beateria conspicua de aquellos dias, habian logrado convencer al arsobispo, para que se organizara un acto liturgico, en plena via y se bendigiese el lugar. Solo lograron que el sacerdote derramara sus bendiciones, con un pequeño responso, invitando al descanso eterno al alma que atormentada, aun no habia recogido sus pasos en este mundo.

Un buen día, un de los vecinos del barrio, visitaba el cementerio para poner flores en la tumba de su madre, cuando................!que! Esto no puede ser, exclamó, haciendose centro de la atención de los demás visitantes del campo santo. Al darse cuenta, disimuló y prosiguio con lo suyo. Pero la impreción que se habia llevado, no lo dejaba en paz así que comenzo a buscar entre la gente, hasta que ........Encontro lo que buscaba. Ahi estaba, la razón de su tormento. Habia dado con el espíritu en pena y en pleno cementerio.

Su impresión fue tan grande que, estubo a punto de perder el conocimiento. Unas personas que se encontraban cerca lo ayudaron, al percatarse de que algo le estaba sucediendo. Luego de reponerse del susto, emprendio el camino de regreso a su casa.

Algo perturbado por el incidente, a duras penas logro mantenerse en pie durante todo el trayecto ya que las piernas le temblaban como serpentinas al viento.

Al llegar a casa, conto lo sucedido a su hermano. Este, le contesto diciendo: !Estas loco! O que te pasa, ¿que has comido? O te has metido una borrachera de padre y señor mio. No, hombre si es verdad lo que te estoy contando. ¡Pero no!Como va ha ser verdad, semejante tetudez! Pareces una de esas viejas chismosas inventando, sabe Dios que demonios.

No se que decirte para que me creas. Es el aparecido con el que me he cruzado alguna vez en la calle por la noche.

Bueno y así continuo el jaleo del dime que te digo y el jala que te quito.

Luego de un tiempo, en que la pasión del asunto habia amainado. Ambos conversaban con mas calma y juicio. ¡Mira! hagamos una cosa; tu y yo nos vamos a ir al cementerio, a abuscar al “fantasma” y así aclaramos las cosas,

¿Estas de acuerdo? Bueno, respondio el asustado.

Acto seguido, los dos hermanos se dirigieron al campo santo. El testigo ocular del asunto, pensaba para sus adentros que, volver a encontrar al difunto, era mas que imposible, porque tratandose de una alma en pena, no iba a estar paseandose a vista y paciencia de todo el mundo y mucho menos, esperando que el y su hermano fuesen a buscarlo, para preguntarle: ¿de que mundo vienes? Así, caminando, caminando, las congeturas estaban a la orden del día.

El hermano, pensaba de igual manera, solo que convencido de que su asustado hermano de esa manera, disiparia sus dudas.

Luego de llegar al cementerio y haberse paseado, por no menos de una hora: de aquí para allá y de allá para acá, ambos se sentaron a descansar al borde de una tumba, cuando de pronto.......El hermano comenzo a sentir que su hermano, le daba de tirones en el brazo. Brucamente voltio hacia el y le increpo ¿que te pasa? A lo que el otro le señalaba a alguien. Sin más ni más el hermano atino a adivinar de quien se trataba a lo que le pregunto a su asustadizo hermano, ¿a quien te refieres? ¿A ese señor que viene caminando hacia nosotros? Entre tartamudeos y balbuceos la respuesta fue sí. Lo que provoco una estruendosa carcajada en el hermano, exclamando ¡estas loco, completamente loco! No hombre, si es Don Romualdo ¡Don Romualdo! y quien es el. Nada más ni nada menos que nuestro vecino. Dicho esto, el hermano se aproximo al “fantasma” le extendio la mano y ambos se saludaron muy cordialmente.

El asustado hermano, no podia salir de su asombro y mucho menos entender lo que estaba pasando.



Don Romualdo, era un solteron empedernido que se dedicaba a la fabricación de ataudes. Su serio negocio, estaba situdo en las inmediaciones del cementerio el mismo que solia ser su centro de operaciones.

Es cierto, que su apariencia física estaba mimetizada con el trabajo que realizaba pero su vida, solia ser más mundana y terrenal que la de cualquier otro mortal.

Sus hábitos laborales, lo obligaban a permanecer casi toda la jornada fuera de su casa. Se levantaba muy temprano y retornaba a altas horas de la noche.

Lo peculiar de esta rutina, estaba en el hecho de que este personaje de carne y hueso, habitaba en una vivienda que tenia dos puertas. Una de ellas estaba justamente en la calle de los afligidos y la otra se encontraba en la calle de atrás.

Don Romualdo, vivia en una casa que databa de la época colonial. Una vivienda que con el correr de los siglos, habia sufrido ciertas modificaciones pero en es ir y venir de recortes, se quedó con un callejón en donde solo habia una vivienda de pequeñas dimensiones. Por capricho de quien lo rediseño, tenia una entrada por una calle y otra por la de atrás.

Lo que sucedía es que Don Romualdo; solía entrar por la de la calle de los afligidos al retornar de su trabajo y salir a la mañana siguiente muy temprano, por la otra calle. Solo que.......Esto lo hacia de manera inconciente, hasta que se percato de lo que aquello sucitaba en su vecindario y decidio seguirles el juego.

Nuetro querido “fantasma” era conocido por una parte de los vecinos, como un hombre muy trabajador, comun y corriente y por la otra, como un fantasma o espiritu errante.

Pero hay muchas historias y tradiciones, que son; la esencia de la fragancia que evoca la memoria de un sueño llamado Lima.

°

jueves, 24 de noviembre de 2011

La vida.......Puede ser la mas sutil de la caricias o el mas cruel de los flagelos.

José Luis


domingo, 20 de noviembre de 2011

EL FANTASMA DE LA CALLE DE LOS AFLIGIDOS



L FANTASMA DE LA CALLE DE LOS AFLIGIDOS



PRIMERA PARTE





Una de las tantas tradiciones, extraídas de la chistera mágica de la historia de una ciudad que se niega a morir y vive envuelta en la bruma del embrujo con el susurrar del tiempo.

Eran los albores de los años sesentas y la historia nacía, en el corazón de la ciudad de Lima.

Entre las callejuelas pintorescas, aun estrechas y románticas, como si el tiempo no hubiese llegado nunca y mucho menos pasado.

En aquellos tiempos, la gente solía recogerse a tempranas horas. Los comercios, cerraban sus puertas a las ocho de la noche, por lo que al promediar las diez; difícilmente se podía observar a algún marchante, salvo alguno que otro tunante y veinticutrino, que no ha de faltar en esta basta villa del señor. Si también agregamos a nuestro escenario; la mortecina y pobre iluminación de aquel entonces..............Diríamos que: es el lugar perfecto para abrigar a esta truculenta historia.


No bien habían sonado las once de la noche en la iglesia de Santo Domingo; cuando los vecinos se preparaban a escuchar el retumbar de los pasos dados por el controvertido personaje que los mantenía en constante vigilia.

En la calle de los Afligidos. Una callejuela próxima a la iglesia, que data de las épocas de la conquista española y que carga con una riqueza histórica, que bien podría despertar la envidia de una urbe entera. “Vivía” el personaje de nuestra historia. Se trataba de un hombre de aproximadamente; unos cuarentaicinco años, con aspecto algo trasnochado. Solía vestir unos pantalones de color plomo, camisa blanca, corbata negra y chompa tipo saco del mismo color. Cabellos negros,rasurados a los lados y atrás,peinados bien a la gomina.

Su rostro algo encendido por lo resaltante de su color rojo en las mejillas y en la nariz. Una nariz rectilínea, que hacia juego con sus rescazas cejas y el negro de sus ojos; y una estatura que no sobrepasaba el metro setenta.

En lineas generales, su escasa sonrisa y evasiva miradas, lo hacían mas de allá que de acá. Según cuentan aquellos que por suerte o por desgracia, se habían topado con el.

Todo el misterio, estaba basado en el hecho de que aquel hombre de aspecto algo mortecino y escaso de amabilidad; aparecía siempre a altas horas de la noche e ingresaba en un saguan, perdiendose en el. Lo curioso de todo este asunto es que; nadie lo había visto salir del mismo lugar a ninguna hora ni en algún día en especial.

Los vecinos consternados, solo se limitaban a rezar y las viejas cucufatas; ni se diga: ha rezar mas de lo debido y a exagerar hasta el hartazgo en el ejercicio de la plegaria a diestra y siniestra. (mas siniestra que diestra) .

El fantasma de la calle de los afligidos, escribía día a día su historia en tinta negra y con la pluma de su misterio.

Mas adelante, continuare con este relato y esta historia, que me toco vivir. Bueno........Mas que vivir, respirar......................

domingo, 31 de octubre de 2010

La Huachafería



Hace ciento veinte años, nace en el Perú y más específicamente en Lima, la “huachafería”. Lo gracioso, paradójico y trascendente es que: esta expresión, tiene barrio, dirección, fecha de nacimiento y linaje.
Bien sabido es que, muy difícil resulta encontrar el punto exacto del nacimiento de una palabra, de las infinitas que tiene la lengua española. Pero la huachafería goza de tanta connotación, que no podía dejar de tener cuna y alcurnia. Una alcurnia no precisamente de la que conocemos, como la de la realeza. No, es la alcurnia en donde nace su majestad el pueblo, el soberano, aquel que hace el lugar y traza el camino.
A comienzos del año mil ochocientos noventa, llega a vivir a la cuadra diez del jirón Andahuaylas. (En los Barrios Altos) una familia. Un peruano casado con una dama colombiana y padre de tres jovencitas en edad casadera Aquella familia y en especial las “niñas” hijas indiscutibles de la algarabía, gustaban de armar unos fiestones y jaranas, de lo más escandalosas y bullangueras. Lejos de la conocida jarana criolla, que a pesar de su estruendo y gran duración, gozaba de cierto recato y coto. En estas juergas se solía lindar con el escándalo y la estridencia de corte carnavalesco.
Las fiestas se sucedían de manera consecutiva y sin motivo aparente. Lo que se pretendía era el hacer notar una bonanza económica y fomentar un buen pretexto para propiciar el matrimonio de las muchachas.
El asunto es que: las colombianitas solían llamar a estos fandangos, “guachafas” Término que se usa en Colombia para referirse a un escándalo, bullicio, fiesta.
A lo que la “burguesía popular” no tardo en bautizar lapidariamente con la terminología de HUACHAFERÍA. A los fiestones bulliciosos y con aires de recepción palaciega, que solían realizar en la casa de los colombo-peruanos.
De la misma manera las jovencitas, recibieron el honorífico titulejo de: Huachafas. Con esto, el populacho había encontrado la manera de calificar a las cosas que no estaban bien nacidas e identificadas en el contexto social.
Esta terminología, fue utilizada en un artículo del periodista: Pedro Miota, que por esas épocas, gozaba de popularidad y fama en las esferas de lo escrito. Es así que, nuestro amigo periodista, lanza a la fama y a los cuatro vientos a la HUACHAFERÏA con sus hijos putativos: huachafa, huachafo y los pequeños huachafitas y huachafitos.
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Tiene para el termino Huacháfo, el sinónimo de cursi. Pero, este término, no define el real sentido y la esencia de la palabra en toda su verdadera dimensión.
La huachafería, es casi una identidad. Una manera de juzgar a los demás y lo demás. También una manera de vivir, de sentir y de expresarse. La huachafería, esta en todas partes y en todo lugar. Diríamos que forma parte de las grandes urbes y las ciudades. Tiene rango metropolitano, civilizado, clasista. Si, clasista porque esta en cada una de las clases sociales, tiene rango y categoría.
Cada clase o estrato social, tiene y cultiva su propia huachafería. Si queremos una definición un poco más explícita, podríamos decir que la huachaferia puede ser: literaria, arquitectónica, lingüística, social, indumentaria, decorativa y todas aquellas cosas que conforma el entorno de nuestro diario vivir. ¡Ojo! No hay que confundir nunca: estrafalario con huachafo. Son dos cosas totalmente diferentes, ejemplo: un muchacho, con los pantalones cayéndoseles bajo la cadera, con los cabellos pintados de colorines, con una camisa amarilla y zapatos verde esmeralda. Definitivamente puede tratarse de un estrafalario o un extravagante pero no de un huachafo. En cambio: un hombre de unos 65 años con el pelo pintado de color castaño, vestido con un pantalón blanco, un saco color marrón, zapatos mocasines blancos y lleno de anillos y cadenas de oro. Aparentando solvencia, juventud y estado físico envidiable y una edad impropia: ese si es un huachafo de pura sepa.
Si hablamos de una casa que: en un terreno pequeño ostenta una arquitectura copiada de una palacio o castillo y cuyo interior se asemeja a la abadía de Westminster; ahí esta presente la huachafería.
Aquella persona que siempre habla de grandezas y trata de aparentar lo que no es. Definitivamente es una huachafa.
Son ejemplos que nos acercan un poco a la idea. Solo a la idea, porque la realidad es otra cosa muy diferente y muy entretenida.
En el único lugar en donde la huachafearía no habita y florece, es en el campo. En el ámbito rural, parece ser que ahí, la tierra no es lo suficientemente rica y carece de algún nutriente capaz de ayudar a la germinación de este simpático virus pandémico, que forma parte de nuestra identidad capitalina, colonialista y con perfumes de virreina en decadencia.
El huachafo puede ser: convencional, ocasional, contumaz, pertinaz, célebre y de cualquier clase o estrato social, (la huachafería, no discrimina). Se puede ejercer y ser huachafo, aun después de la muerte. Este sería el caso del huachafo imperecedero, que los hay y muchos.
Yo no estoy excluido de esta práctica. Podría estar en la categoría de: huachafo ocasional, porque la huachafería, no es capaz de dejarnos. Siempre estaremos propensos de caer en ella, como en la casa del jabonero………
En otro artículo me explayare con más holgura sobre este tema tan apasionante. Por el momento me quedo con una frase de Mario Vargas Llosa alusiva a la huachafería..…. ¿Un champancito hermanito¿

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Amor Limeño

Sentado en la alameda, contemplando tu hermosura, tu garbo y tu lisura. El perfume de tus flores y el secreto de tus grandes amores.

Soy tu confidente y sin duda alguna, tu admirador mas ferviente. Aquel que se oculta bajo la luz de la luna, para robarte todos tus secretos de manera irreverente.


Ladrón incorregible de todas tus memorias. Guardián perpetuo de tus glorias penas y alegrías, de tus mejores días.

Un trovador, perdidamente enamorado y atrapado entre los pliegues perfumados de tu amor.


Un loco soñador que abraza la ilusión, de seguirte amando cada día mas y mas con la fuerza de su loco corazón.


Una rosa y un clavel: es el regalo de tu amante más fiel.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Vamos a Jironear...........




Esta expresión, fue muy conocida en la Lima de antaño. Aquella que nace en los mil ochocientos sesentas…….Cuando nace el emblemático Jirón de la Unión. Una arteria que nace con historia y carácter simbólico muy importante.

Luego de lo actuado en materia urbanística en tiempos de la colonia y con los ensayos dados por los gobernantes españoles. Llega la época republicana y con ello nuevas ideas y sugerencias. Unas desechadas y otras descabelladas. Pero, una de ellas fue la elegida y la que hasta ahora nos rige y acompaña.

Fue en el año mil ochocientos sesentidos, que se aprobó una moción presentada por: Mariano Bolognesi Cervantes y Manuel Atanasio Fuentes. El primero, hermano del héroe peruano de la guerra Anglo-chilena; Francisco Bolognesi y el segundo: periodista especialista en sátira política.

Luego de largos debates idas y venidas dimes y diretes. Porque eso es parte de la política de ayer hoy y siempre. Y, quien no comparta la idea: que me lo haga saber. Se firmaba la partida de nacimiento del nuevo sistema de nomenclatura que regiría en adelante y hasta nuestros días.

Luego de haber tenido una Lima pequeñita y con un nombre propio para cada calle. Casi como en un pequeño cofre joyero sutil y forrado en fino cuero. Pasamos a los jirones y avenidas. Como cuando cambiaban las niñas, los lazos y las trenzas, por los moños y las peinetas. Dando a conocer su paso de niña a mujer.

Lima creció, pero aun era pequeña y tenía el encanto de su llanto y el de la suave brisa de su vida sin prisa. La de su primera y última misa, la de su farol y sereno, la de su cochero y arriero. Aquella la de los jazmines y claveles en el pelo, la de la lisura que derrama la “flor de la canela” Y porque no………. la del menudo paso que la lleva por la vereda que se estremece al ritmo de su cadera.

El Jirón de la Unión .-

Siempre existió. Solo que cada una de sus cuadras tenía un nombre. Desde la primera que se llamaba: Puente de Piedra, (del puente a la alameda….) luego venia la Calle de Palacio, el Portal de Escribanos (frente a la Plaza de Armas) Mercaderes, Espaderos, La Merced (iglesia de la Merced) Gurmendi y luego Baquíjano (dos personajes de talla que vivieron en distintas épocas). Boza, por los marqueses de Boza. Luego en la época correspondiente a la independencia del Perú, la Plaza San Martín, en homenaje al “libertador” La siguiente con el numero once, la de Belén por el colegio de monjas del mismo nombre. La última cuadra es en donde terminaba la ciudad y estaba adyacente a la muralla y cuyo nombre era conocido como: Juan Simón.

Estas once calles, existieron desde la fundación de Lima en mil quinientos treinticinco y constituyeron en su conjunto la arteria más importante de la ciudad.

Basándose en esto y tomando como referencia El Jirón de la Unión, se comenzó con la nueva nomenclatura. Es así que:

Todas las calles paralelas al río Rímac, (de este a oeste y viceversa) llevarían el nombre de un departamento del Perú. Siendo el número superior de departamento al de los jirones, se adoptaría un sistema muy peculiar: El Jirón de la Unión, sería el punto de partida y de encuentro de cada jirón. Para mejor saber: el Jirón que corría de este a oeste, con un nombre, partía del Jirón de la Unión y a su vez nacía otro en dirección en la dirección opuesta, Con el nombre de otro departamento.

Es por esta razón: que lleva tan emblemático nombre. Pero el Jirón de la Unión, es mas que eso y ameritará un nuevo articulo para hablar de el mas ampliamente.

Este criterio, también se aplico para la numeración de las cuadras. La cuadra uno, siempre tenia su inicio en el cruce con el Jirón de la Unión. En un sentido y en el otro

En cuanto a los jirones que deberían cruzar “los departamentos” Se estableció que llevarían nombres de provincias. Los mismos que correrían de norte a sur y lo contrario

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sábado, 11 de septiembre de 2010

Historia de las Calles de Lima Antigua Segunda Parte


Lima, no era un enjambre de calles y edificios, ni tenia aires de gran urbe y mucho menos recodos y embrujos callejeros. Era un villorrio, que se abría paso en medio de un maravilloso valle, vigilado por montañas y un extenso desierto. Bañado por un río que hablaba, refrescaba y enverdecía lo que a “su paso dejaba” pero... ¡Eso si! ya tenia, “aromas de mixtura” Olía, a flor de amancaes, Jacaranda, lúcuma y florecillas silvestres hijas del Sr. Rímac, quien con esmerado celo, se encargaba de su cuidado.

En medio de ese pequeño paraíso, comenzaba a erigirse la ciudad que hoy conocemos como Lima. Ahí, en la rivera del río hablador, al abrigo de sus calidas y abrigadoras playas, bajo las sombra de sus árboles, comenzaba a crecer un sueño llamado: “Ciudad de los Reyes “

Porque………Nació con ese nombre. Noble en su estirpe y noble en su cuna, como una reina. Sin soberbia y sin desden, pero sí, con elegancia y altivez.

Para ese entonces, Lima era un asentamiento rural, de terrenos rústicos. Las pocas manzanas conformadas por solares, si bien crecían ordenadamente, formando calles por su cuadriculada ubicación: mantenían un aspecto semejante al ya conocido lejano oeste norteamericano, por las polvaredas que se levantaban, ya que no existían pistas ni veredas Alguna que otra acequia y un mar de polvo eran el panorama inicial en que se desarrollaba la vida de aquel nuevo poblado.

Con el correr de los años y ya en el año 1789, ciento setentiseis años después del empadronamiento ordenado por el virrey Juan de Mendoza y Luna y doscientos cincuenticuatro desde su fundación. El Visitador del Perú, Jorge de Escobedo y Alarcón, ordeno un nuevo empadronamiento, pero con la finalidad de: dividir a la ciudad en cuarteles, zonas y barrios. Con la novedad de ponerle numeración a cada solar. Si bien esta, no presentaba una ascendencia o lo contrario a lo largo de la calle, si pretendía adjudicarle un numero determinado para su identificación.

Se mando confeccionar unos azulejos en fondo amarillo y con letras azules, en el que iba grabado el número. Los mismos que se colocaron en la parte superior de la propiedad.

De la misma manera se procedió con las calles, instalándose en la parte superior de cada esquina; un azulejo con el nombre correspondiente.

Pero aun no existían veredas ni calzadas. Hasta que en el gobierno del Virrey José Fernando de Abascal y Sousa, Marques de la Concordia de 1806 a 1816 se comenzó el empedrado de las calles. Que ya eran de una extensión basta y sobrepasaba las ciento diecisiete manzanas, estipuladas en el acta de fundación.

Nuevas obras, nuevos problemas. Si, fue el dolor de cabeza de los cocheros, que no tenían sus coches hechos para rodar sobre piedras, lo que ocasionó todo un terrible martirio, para estos servidores del transporte y un negocio redondo para los “mecánicos” de la época, que hicieron su agosto con los trabajos de refacción

La Señora Lima, comenzaba a vestirse con sus mejores galas. Se pondría más romántica y más finamente coqueta.

En aquel tiempo. Se hacia imperiosamente necesario: el ordenarse y desarrollar nuevas ideas en beneficio del ciudadano.

Pero……cincuentiseis años mas tarde. Sucedería algo que cambiaria el contexto vial utilizado hasta ese momento en el corazón de la Reina de las Américas. (Perdón por si alguien se incomoda con este nuevo titulo) Soy un eterno enamorado y no me canso de alagar a quien amo………….ella, Lima. Ha sido, es y será mi eterna novia, amante y confidente.

En 1862, se comenzó a utilizar un nuevo criterio en la denominación de los nombres de las calles, su extensión y dirección. Algo que continuaremos en la próxima edición.

domingo, 29 de agosto de 2010

¿Las Calles Hablan?

Antes de continuar con el tema de la historia de las calles. Quisiera que me permitieran regalarles esta ocurrencia, que me parece podría ayudar a matizar un poco el tema.

Para mi las cosas nunca son rígidas. Siempre tienen un matiz, un encanto y una atracción. Solo hay que tratar de encontrarlas. Para que nos sean más amenas y ligeras en el entendimiento.

Disculpas mil, por saltarme un poquitín del tema central.

¿Las Calles Hablan?

¡Claro que hablan! Respiran, sienten, tienen vida. Emanan olores, tienen aromas y colores. Miran, murmuran, respiran y hasta al oído te susurran.

Son ellas las que te hablan y te cuentan la historia. Una historia, viva, latente, que te atrapa y te cautiva. No es aquella, la paporretera y efímera de la escuela. Que a la salida se queda en las pupilas de la portera y mañana de lejos en el tiempo nos duela.

Caminar, caminar y caminar, por las calles. Conversar con ellas, sentir su aliento y aspirar los aromas del pasado, como una suave brisa, que tiernamente te acaricia. Te cuenta te canta y te encanta, te atrapa como en un “callejón sin salida” abrazándote , con el calido abrazo de un padre, que te acoge en su regazo, para arrullarte y contarte bellas historias, que te hagan caer en un profundo sueño, bajo la celosa mirada del tiempo que acompaña el relato de un mágico cuento.

Callecitas intrincadas, estrechas, de flores perfumadas y de atentas miradas, que vigilan el discurrir de la historia. Una historia que te cuenta de sus penas y de sus glorias.

Esas calles. Testigos perpetuos del ayer, del hoy y de lo que ha de venir.

Son aquellas calles, las que viven, sienten, saben, dicen y cuentan.

Déjame que te cuente……….