miércoles, 29 de febrero de 2012

El Vecino Mas Antiguo



El Vecino mas antiguo de Lima




Suele ser extraño, encontrar en las ciudades que se precian de una historia rica e interesante; “inquilinos” de larga data.
Lima enero de 1535. luego de las celebraciones de la fundación y llegada la calma: don Francisco Pizarro, Gobernador del Perú, procedió a adjudicar a cada uno de sus mas cercanos y fieles colaboradores en la empresa de la conquista; un solar, que en buen cristiano quiere decir: un terreno, un espacio, en el cual puedan edificar una vivienda.
El capitán Don Jerònimo de Aliaga, era uno de los mas apreciados y dilectos amigos de Pizarro, por lo que este ultimo, le adjudico un solar ubicado: al costado de la “Casa de Pizarro” hoy en día palacio de gobierno del Perú, en agradecimiento su fidelidad y amistad..
Cabe destacar que: según la importancia y el grado de amistad, que tenia Pizarro con cada uno de sus colaboradores, era la ubicación de cada solar.
Imagínense, los lazos de amistad que lo unían a Jerónimo de Aliaga, para haberle dado un solar al costado de la mismísima residencia del entonces Gobernador General del Perú.

Hace 477 años de este acontecimiento y la casa de Jerónimo de Aliaga, sigue en pie. Los desentiendes directos del entonces miembro y socio de “La Conquista”, siguen habitándola como si fuese ayer.
Esta casona colonial, a permanecido a través de los siglos en pie y ha sido testigo de: las pugnas de los almagristas contra Pizarro, golpes de estado, trifulcas de todo calibre, terrorismo, todos los cambios urbanísticos que a sufrido Lima, invasiones e innumerables hechos que han llenado una las paginas de la historia.

Este monumento, ostenta el titulo de: la casa mas antigua de toda América Latina. No hay terremoto que haya podido doblegar su estirpe y su bizarría. Incólume al tiempo y sus inclemencias. Tan hermosa y elegante, como la misma Lima.

sábado, 18 de febrero de 2012


Aquella Noche



Aquella noche la Luna brillaba y sobre tu pelo color caramelo su luz reflejaba, mientras los grillos cantaban.

Te estreche entre mis brazos y te llene de mil abrazos. Escaso de razón escuchando latir tu corazón en tu regazo, me que de dormido al arrullo de tus suaves murmullos.
Eramos solo: la noche, la Luna, los grillos, tu y yo y una rosa escondida en la mano, para perfumar nuestro amor.


miércoles, 15 de febrero de 2012

Divino Amor


Divino Amor


Era el verano de 1970 y Juan Luis salia de vacaciones. Decidió que lo mejor que podía hacer era: marcharse de vacaciones a un lugar lejano y apartado del mundanal ruido Limeño, clásico en todas las capitales del globo.
Eligió como destino a la bella y acogedora: San Miguel de Piura, como la bautizara Don Francisco Pizarro y que dicho sea de paso, fue la primera ciudad fundada por los españoles en el Perú.
En esta calurosa ciudad norteña en donde todo es: amistad, alegría, calor humano y excelente e incomparable comida, Juan Luis encontró el amor de su vida.
Nuestro amigo se enamoro de una preciosa chiquilla de 17 abriles, pero no las traía todas con el: la niña era huérfana de madre y estaba bajo el cuidado de su abuela y su padre, quienes a su vez exageraban en el asunto; con razón o sin razón, pero exageraban.
La cosa es que: al enterarse los tutores de que un enamorado rondaba a su preciada joya, decidieron declararle la guerra a sangre y fuego.
Mil y una peripecias debía de sortear Juan Luis para poder ver a su amada, desde: enviarle cartas por intermedio de una amiga, verse a escondidas y treparse por el balcón de su casa a la media noche, tal y cual lo hiciera Romeo. Esto ultimo, le ocasiono buenos golpes y contusiones, producto de las caídas y porrazos que se daba en cada intento de huida.
Pasaron mil y una cosas hasta que el padre de la joven tomo la decisión de internarla en un convento.
Esto, significo un duro golpe para la pareja que ya “nada” podía hacer para seguir encontrándose a escondidas.
Juan Luis hizo hasta lo imposible por comunicarse con su amor, pero todo fue inútil, hasta que una amiga de ella fue buscarlo para entregarle una carta escrita por la recién estrenada novicia. En ella le rogaba que hiciese algo para sacarla de ahí, que estaba decidida a asumir todos los riesgos y consecuencias de lo que fuese y pagar el precio que sea con tal de salir de su encierro.
La misiva no hizo mas que impulsar a Juan Luis a cometer la mas grande de sus locuras. El también estaba dispuesto a lo que venga. Sus estudios, sus padres y su futuro, habían pasado a un segundo plano lo primero era ella y su loco amor.
Cartas iban, cartas venían, hasta que llego el momento de la acción, el día “d”
El plan era el siguiente:
Un día determinado a las diez de la noche, Juan Luis estacionaria, “su auto” a la espalda del convento, que estaba ubicado en las afueras de la ciudad y por lo tanto se encontraba rodeado de tierras de cultivo. El auto era una pequeña camioneta que nuestro amigo había robado a su tío, para poder llevar a cabo su plan.
Ella a su ves, que contaba con la ayuda de otras amigas novicias, que sabían de su sufrimiento y que decidieron ayudarla, se arrojaría por el muro posterior del convento. Antes, el debería de hacerle una señal con las luces del auto para que ella supiese que estaba allí.
La noche llego, el plan se cumplió y los dos escaparon, con destino a la felicidad pero...
En la ciudad de Tumbes, frontera con Ecuador a la cual habían llegado después de dos días, luego de hacer varias escalas y de donde pretendían pasar la frontera: fueron detenidos por la policía que ya estaba alertada por la familia de ella, que al enterarse, habían removido cielo y tierra con tal de dar con ellos.
Ella, fue enviada de vuelta al convento. El, permaneció detenido en los calabozos de la dependencia policial por espacio de siete días, mientras su familia negociaba con la otra parte, para que levante los cargos que no eran nada mas ni da menos que: secuestro y robo. Cargos muy graves que podían costare varios años de prisión.
Las condiciones de la negociación, consistían en: compromiso de no acercarse a la joven, por ningún motivo, regresar a Lima lo mas pronto posible y renunciar a todo intento de comunicación posible.
Juan Luis firmo el compromiso y se marcho sin mas que objetar, pero destrozado e impotente de tener que renunciar al amor de su vida.

Pasados dos años y cuando las aguas habían vuelto a su nivel, Juan Luis regreso a la cálida ciudad norteña, para ver si lograba saber algo de aquella muchacha que le había roto el corazón.
Lo primero que hizo, fue ir en busca de aquella amiga que tanto los ayudo en los momentos mas difíciles. Al verlo aquella joven corrió a abrazarlo; lo estrecho entre sus brazos en un abrazo que duro una eternidad, sollozando y llorando descontroladamente exclamo: ¡Dios mio! Que grande e inmenso eres, por fin me escuchaste. Juan Luis al escuchar esto le pregunto ¿Que te pasa? Nada, nada. Conversaron un buen rato hasta que la amiga le dijo:
dame un numero de teléfono a donde llamarte, que tengo la mas maravillosa de las sorpresas para ti.
¿Pero dime de que se trata? No, no puedo echar a perder una cosa como esta, espera mi llamada y no te vas a arrepentir de haberlo hecho.
Juan Luis se fue con una incertidumbre tremenda. Como a las ocho de la noche, recibió la llamada de la amiga, en la que lo citaba en un restaurante, a la hora del almuerzo al día siguiente.
Cumplido el plazo, Juan Luis, se hizo presente en el lugar, tomo asiento en una de las mesas y al poco rato apareció la amiga acompañada del amor de su vida, quien a su vez tenia en brazos a un hermoso bebe.
Para Juan Luis, fue tal la impresión que casi se quedo sin habla y sin poder de movimiento. Luego de unos instantes, se abrazaron y besaron hasta el hartazgo y a partir de ese momento no se volvieron a separar nunca mas.
Una historia que viví y sufrí muy de cerca. Yo soy amigo de Juan Luis y padrino de aquel niño que hoy es un hombre.
Perdón por lo extenso del relato y gracias por su tolerancia.-



sábado, 11 de febrero de 2012

"La Pera Del Amor"


La Pera Del Amor



En este mes en que el amor se pone de moda, por decirlo de alguna manera, porque el amor siempre esta presente en nuestras vidas; desde que nacemos y hasta que nos vamos.
Algo hay que contar y esta vez si que me ha parecido muy oportuno, hablar de un lugar muy sugerente, clásico y emblemático, dentro de las cosas que hacen la historia y las tradiciones de una ciudad.
La pera del amor, es un hermoso parque ubicado en el distrito de San Isidro, en los limites con Magdalena Del Mar. Como telón de fondo y sumun poético, tiene a la inmensidad del mar. Hablando en buen cristiano: es un bello jardín con vista al mar.
Es el punto final de la otrora bella Avenida Salaverry. Esta avenida, que atraviesa cuatro distritos y que a su paso va mostrándonos: hermosas casonas señoriales, de una arquitectura exquisita y caprichoso gusto personal, según el mortal que la diseñara. Símbolo de la opulencia y de la distinción, de una sociedad ya extinguida.
Su extenso recorrido, estaba romanticamente cubierto por el follaje de frondosos de inmensos arboles; ficus y eucaliptos en su mayoría. Todo un paraje capaz de ser la fuente de inspiración de un cuadro de Vangogh , Pissarro o Monet, sin caer en las afiladas garras de la exageración.
Hoy, su belleza aun se puede apreciar, pero con menor intensidad que antes. Ya el desorden, el descuido y demás lacras, van haciendo su trabajo, el de acabar con la belleza de un lugar; porque si y nada mas que porque si.
Pero esta avenida, finaliza justamente en: la famosa “Pera Del Amor”Cosa que nos invita a decir: Bella de principio a fin.
El final de esta vía, tiene caprichosa o intencionalmente; forma de pera, como se puede apreciar en la foto que acompaña este articulo.
¿Porque se le llama pera del amor?
Resulta que: en los años cincuentas y hasta mediados de los setentas, este era el paraje preferido de las parejas.
Cuando el sol se ocultaba y la noche llegaba, de manera sigilosa y cómplice, si cómplice, porque para todo aquello que no se puede ventilar y airear a la luz del sol ; la noche es el mejor de los alcahuetes.
Al promediar las cinco y media de la tarde, en invierno y las siete de la noche en verano: comenzaban a llegar los autos, que uno detrás del otro se iban estacionando según el gusto de cada quien. Pero antes de haber llegado a aquel paraje, las parejas habían seguramente hecho un alto en: La Cream Rica, El Tip Top, quizás en El Tambo, lugares que en aquellos tiempos; eran los establecimientos que al estilo norteamericano vendían. Sanguches, leches malteadas, y todo ese repertorio de alimentos con servicio al automóvil. A comer sin bajarse de la nave y de postre: una deliciosa “pera”
Ya en la pera, todo empezaba con una conversación y conforme iba pasando el tiempo y la obscuridad de la noche se hacia mas negra, tanto que la débil luz del alumbrado publico a duras penas podía combatir y si era en invierno; había que sumarle el manto blanco de la densa neblina, que lo cubría todo..Solo tendríamos que adivinar: que podía ocurrir. Lo extraño y curioso es que: en aquellos tiempos la tecnología automotriz no alcanzaba como para producir efectos especiales en los coches, pero a pesar de ello: no se sabe aun porque, estos se movían de manera inexplicable...
Aun se siguen investigando las causa de este fenómeno. Lo cierto es que: muchos lo recuerdan, algunos lo conocieron, otros solo escucharon hablar de el y hay quienes ni se han enterado de que existía, pero nadie podrá borrarlo de las paginas de las tradiciones e historias de la Lima que se fue.
Hoy aquel lugar, luce como un espacio mas con su belleza de siempre, pero sin el calor del amor que una vez allí anido...Bueno mejor dicho; los amores.
Imagínense como estará de triste San Valentin

miércoles, 8 de febrero de 2012

El Loquito De La Calle Diagonal


El Loquito De La Diagonal



Miraflores, es el distrito de Lima, junto con Barranco, que abriga y guarda entre sus estrechas y románticas callejuelas; historias entrañables de romances, curiosidades y mil encantos mas.
Hoy me siento especialmente contento, por poder contar una historia de amor que ocurrió hace muchos años y que algunos conocen, pero que también una gran mayoría ignora.
Allá por los años sesentas, cuando Miraflores era un lugar de descanso y solaz. Donde el murmullo de los arboles y la brisa suave del mar, eran una dulce y tersa caricia que arrullaban los sueños de amor de mil y una pareja. Ahí, en medio de esa apacible calma: había un amor de ensueño.
Dos que se amaban con profunda devoción, que hasta fecha de boda tenían, pero un día, por cosas que tiene la vida y que solo ella puede explicar, sucedió lo que nadie parecía esperar.
El y ella, solían encontrarse en la esquina de las calles Diagonal y Shell todas las tardes. El siempre la esperaba sentado en una banca del parque para verla cruzar la calle y luego ir a su encuentro, pero una de esas tardes: al cruzar ella la calle, fue arrollada por un auto y su vida se extinguió, frente a la mirada atónita y perpleja de su gran amor.
Desde aquel entonces, aquel hombre se convirtió en el eterno fantasma guardián del alma y el recuerdo de un amor que fue mas allá de la eternidad.
Nada ni nadie, logro sacarlo del duro golpe, que lo entrego en manos de la locura. Una locura, que se convirtió en el mas acogedor de los refugios.
Hasta el día de hoy: nunca ha faltado a una cita con su amor. Llueva, truene o pase lo que pase; todos los días el eterno enamorado: sigue esperando a que llegue su amor. Sentado en la misma banca aun le escribe mil cartas de amor.
Mas de cuarenta años han pasado y el siempre adecuadamente bien vestido, con finos modales, pero con las vestiduras algo envejecidas, por el paso del tiempo, sigue esperando.
La esquina de Diagonal, es su única amiga, su fiel compañera, el mudo testigo de su dolor y la morada, en donde duermen sus perpetuos sueños de amor.
Todos lo llaman: El loco de la calle Diagonal.
Yo que: jugué, reí, corrí y crecí viéndolo envejecer, con mucho cariño lo llamo; “El Loquito de la Diagonal “

lunes, 6 de febrero de 2012

El Contrato


Parte17


¡Vera padre!
No cabe duda alguna, de que estoy embarcado en un lió de dimensiones incalculables. No tengo manera de explicar lo que me esta sucediendo. No se como me fui a meter en este embrollo.
Ahora usted también tiene participación dentro de esta situación, por demás embarazosa.
Las cosas han sucedido, tal cual se la hemos descrito mi mujer y yo.
¿ Que si es creíble? Aparentemente no lo es. Pero existen demasiadas coincidencias que nos conducen a una posible solución.
Lo que menos desearía, es que usted saliese perjudicado, pero también es cierto de que: no puede dejar de ayudarme.
Primeramente: Si ponemos esto en conocimiento de la policía, nos veríamos envueltos en un lío del que no podríamos salir bien parados.
El cuerpo que esta en el estudio, pertenece supuestamente a Don Gonzalo; alguien que decidió quitarse la vida, por propia voluntad., en un hecho que acaeció hace mas de cuarenta años, según los indicios que tenemos.
Nadie sabe de esto: solamente usted, mi mujer, la empleada y yo. Ninguno de nosotros cuatro estaría interesado en verse involucrado en un problema de proporciones o ¿me equivoco?
R.P. No se, viéndolo desde esos puntos de vista, quizás puedas tener razón,pero: ¿que vamos a hacer con el cuerpo?

M > A mi me parece que: deberíamos sepultarlo junto a su familia. Al menos, es lo que se entiende en la carta que escribió antes de morir. Es una voluntad que creo que deberíamos cumplir; mas como cristianos y humanos, que somos; que como ciudadanos regidos por tal y cual ley.
No existe delito alguno, no hemos cometido ninguna contravención legal, no hay nada de que dar cuenta.
R.P > Yo creo que en eso te equivocas y mucho: como ¿como vas a justificar tu presencia aquí? ¿como es que habitas una casa abandonada, pretendiendo hacerte pasar como inquilino?
Creo que tienes mucho que explicar y no cuentas con pruebas suficientes, como para hacerte con la razón.
Mauro. > Ahí si me parece, que usted esta equivocado padre.
No se olvide de que tengo un contrato firmado por el dueño de esta casa. Me parece que eso sera suficiente.
R.P > No lo creo, como va a firmar alguien que murió hace tantos años. M.> Murió! Según la historia que usted me contó y que parece ser que viene del rumor popular, dice que: desapareció, nunca mas se supo de el, se adentro en el mar, etc. Muchas cosas, pero ninguna prueba nada y según tengo entendido: para la ley aun existe.
Mire padre: creo que he sido suficientemente claro, solo espero que usted piense bien en mi propuesta, que solo trata de impedir que ambos pasemos un mal rato, tratando de explicar, lo que no se puede explicar.
Yo nunca pensé meterme en semejante problema, pero ya ve; aquí me tiene, enredado a mas no poder en una maraña de lios. Sin haberlo provocado.
Usted tiene la palabra padre.
R.P > Me parece que en muchas cosas tienes razon, pero debes de comprender un poco mi posición: todo es muy confuso, parece una locura. Yo soy un sacerdote y me es muy difícil aceptar ciertas cosas, que no se ajustan a la realidad ni a la lógica.
Te voy a proponer algo: dejemos esto hasta mañana en la mañana. Vamos a cerrar la puerta de ese despacho, como si no hubiese ocurrido nada.
Al amanecer, yo vendré trayéndote mi respuesta y si esta es a favor de tu posición: procederemos a dar sepultura al cuerpo que se supone es de Gonzalo.
Mauro> Bien padre acepto y esperare hasta mañana.


Luego de despedirse del sacerdote, Mauro fue en busca de su esposa a quien expuso tod lo conversado con el religioso.
Rosalia, después de escuchar todo aquello que su marido tenia por decirle, le respondió de la siguiente manera: ¡Mira Mauro! Yo no se que te traes en todo este asunto, ni que soluciones, conclusiones o lo que sea vas a emprender conjuntamente con el sacerdote, pero de una cosa si estoy completamente segura y que: de aquí, yo me voy con mis hijos a la casa de Joaquin, hasta que encontremos un lugar agradable para vivir.
Acá, no nos vamos a quedar; son muchas cosas las que hemos vivido, todas desagradables y en tan poco tiempo. Es mejor que nos vayamos y olvidemos todo esto.
Mauro> Pero mujer no me hagas esto ahora por favor. Primero dejanos solucionar las cosas y luego tomaremos la desicion.
Mauro; paso buen rato tratando de convencer a su mujer, para que aceptase su propuesta, hasta que esta por cansancio acepto.
Rosalia > Esta bien, pero solo hasta que todo este en orden.
M. > Bien mujer, gracias.



A las seis de la mañana del día siguiente, el sacerdote se presento en casa de Mauro. Este lo recibió y lo invito a desayunar.
Sentados a la mesa: Rosalia, el padre y Mauro, conversaron:
El cura dijo: luego de todo lo que hemos hablado ayer, he decidido y comprendido; que es lo mejor para todos. Nada vamos a sacar de bueno haciéndolo publico.
Mauro > ¡Muchas gracias padre!
R.P > Ahora lo que tenemos que hacer es: disponer todo lo que sea necesario para sepultar a ese hombre que espera por ello.
Si padre, he pensado en eso. Voy a buscar a unos hombres que conozco, para que excaven una fosa, junto al resto de la familia.
R.P. > Eso significa que mas personas se van a enterar de esto.
M > No padre, solamente voy a decirles que quiero hacer unas mejoras en el lugar e incluso: les voy a pedir que continúen viniendo unos días mas, hasta terminar los trabajos trabajo. Vamos a retirar la maleza, podar los arboles y remozar todo cuanto se pueda, para que quede como siempre debió estar.
El cuerpo lo trasladaremos usted y yo, cosa que así, nadie sabrá mas de lo que tiene que saber; ¿esta usted de acuerdo ?
R.P > ¡Completamente hijo!
Luego de esto, comenzaron a ejecutarse los trabajos, tal como se había planeado.

Días mas tarde....El sacerdote, envió al sacristán a la casa de Mauro, para que le dijese: que quería verlo y que se acercase a la parroquia.
Mauro recibió el mensaje y de inmediato se dirigió al despacho parroquial, en donde fue recibido por el padre Luis.
Mauro > Me gustaría saber para que me ha mandado llamar.
R.P > ¡Bien! Quería hacerte saber algo muy importante y sorprendente.
M | ¿De que se trata?
R.P > Resulta que: estuve revisando entre las documentos de la parroquia y pude constatar que; la firma que esta en el contrato y el documento que encontramos en el escritorio del estudio: son idénticas y no cabe ninguna duda de que fueron hechas por la misma “persona”
Mauro> ¡Sorprendente! Es algo que nunca tendré como explicarlo.
R.P. > Lo mismo pienso yo.
Seguidamente: Mauro regreso a su casa y en una conversación sostenida con su mujer: acordaron quedarse en la casa.
Nunca mas, se escucharon: ruidos o algún tipo de manifestación, que provocase intranquilidad a la familia.
Los Arbulu, vivieron muchos años al abrigo de: “La mansión de la quebrada” Hasta que decidieron volver a su Trujillo natal.
En el añ0 1940, la “Mansión” sucumbió a los embates del terremoto que azoto la ciudad. Quedo reducida a escombros

jueves, 2 de febrero de 2012

El contrato

Parte 16


Ambos tenían el mismo color del papel que leían. La perplejidad. El asombro, el miedo, el desconcierto y mil sensaciones mas, se habían apoderado de ellos. Pero lo que mas les calaba en el alma y casi paralizaba sus desmedrados y agitados corazones que estaban a punto de estallar; era la firma de aquel documento, que hizo que Mauro, se desplomara sobre un sofá que se encontraba próximo a el. El sacerdote, inmediatamente se acerco a el para prestarle ayuda, no sin antes preguntarle: ¿Que sucede? ¿Te encuentras bien? Mauro casi tartamudeando y apunto de entrar en crisis, le respondió: si, si,  déjeme un momento, para poderme reponer de esto.
R.P. > Por favor, dime que te ocurre.
Mauro > ¿Usted no se ha dado cuenta que la firma de este documento es la misma que figura en el contrato?
R.P. > ¿Que dices? Me parece que estas delirando o imaginado cosas. ¿ De donde sacas eso?
Mauro se levanto del sofá y le dijo al padre: espéreme un momento. Seguidamente, salio apresuradamente de la habitación, en dirección de su despacho. Al llegar cogió el contrato y luego regreso a donde se encontraba el sacerdote. Mientras regresaba, Rosalia, que ya se encontraba mejor le pregunto ¿Que ocurre?
M > Nada mujer. Mas bien, creo que es conveniente que te ocupes de los niños. Ve a verlos y procura que no bajen, no es bueno que se enteren ni vean nada de lo que esta pasando aquí.
R > Si en eso estaba pensando, voy inmediatamente, ya me encuentro mejor, pero por favor: mantenme al tanto de lo que pasa.
M > Bien mujer.
De regreso en la habitación en donde sucedían las cosas: Mauro le entrego el contrato al padre, este lo observo y lo comparo con el documento hallado en el escritorio y dijo; ¡Esto no puede ser¡ ¿Que es esto¿
M > Es la misma pregunta que yo me hago. Ahora que va a pasar.
R.P. > Si todo este absurdo, fuese realidad: estaríamos metidos en un terrible problema.
M > ¿Problema? ¿Que problema?
R.P. > Simplemente: que habría que demostrar, como alguien puede firmar un documento, después de haber fallecido.
M > ¿A quien tenemos que demostrale eso?

R.P. > Me parece que estos acontecimientos, están perturbando la elucides de tu mente.
Primeramente, tenemos que llamar a las autoridades, para dar cuenta del hallazgo del cuerpo, luego, luego tendrás que explicar, que haces aquí, quien eres, como es que vives aquí. ¿Que les vas a decir? ¿Que eres el inquilino? ¿Que tienes un contrato firmado por el cadáver?
¿No te parece que esto es un absurdo? ¿Quien te va a creer semejante desatino?
Mauro > ¿ Entonces que voy a hacer ?  ¿ Usted me va a abandonar a mi suerte ?
R.P > ¡ Mira hijo! Como sacerdote, no podría hacer eso. Pero también estoy obligado a cumplir con la ley. No puedo pasar por alto esto que esta sucediendo. Lamentablemente, estos hechos son confusos, no tienen aparente explicación, no se que podemos hacer.
Creo que lo mejor sera calmarnos y buscar una solución. Si nos serenamos, podremos pensar con mayor claridad y encontrar la mejor salida.
Los dos, se dirigieron al salón principal, lejos del tétrico despacho de “Gonzalo” que mas que ayudar, los obnubilaba.
Unas horas mas tarde... Habían encontrado la mejor de las soluciones...
 

martes, 31 de enero de 2012

El Contrato

Parte 15



Mauro dejo a su mujer en manos de Matilde y presurosamente se  dirigió a la habitación en donde lo esperaba el sacerdote.
Al entrar, pregunto ¿que ocurre padre?
R.P > ¡Mira hijo! He encontrado esto, al mismo tiempo que señalaba la mesa del escritorio en donde se encontraban los restos humanos.
Mauro > ¿Que es? Mientras miraba con atención el lugar que le señalaba el cura.
Ambos observaban, que debajo de la cabeza de aquellos restos humanos: había un sobre, que apenas se distinguía ya que estaba cubierto por el polvo que dejan los años al pasar, cuando nadie interrumpe su paso.
Mauro intento cogerlo, pero fue impedido de hacerlo por el sacerdote, quien le dijo: No se si sea lo correcto, me parece que primero que nada, deberíamos ir en busca de las autoridades e informar de esto
.
Un silencio casi perpetuo, sin ecos ni susurros, se apodero del lugar. Ambos meditaban y pensaban. Hasta que el reverendo se pronuncio: aunque viéndolo bien; no creo que sea necesario ya que nadie se ha preocupado de esto en tantos años, que ahora seria mas una complicación que otra cosa.
Mauro > ¡Pero padre!  ¡Que esta diciendo!  ¿Que vamos hacer con estos restos entonces?
R.P. > Primero que nada, creo que deberíamos tomar ese sobre, abrirlo y enterarnos de su contenido.
Mauro >  ¡Mire padre! Para mi esta claro, es evidente que esto se trata de un crimen y estos restos  pertenecen a una victima de ese tal Gonzalo, que nos ha endilgado el problema  para deshacerse del asunto. Como no tenemos su dirección ni manera alguna de ubicarlo.
Este hombre de marras, a montado esta escena, para aparentar de que se trata de un suicidio, cuando en realidad fue el el que acabo con la vida de este hombre.
R.P. > Creo que estas delirando hijo. Nada de lo que dices tiene sentido.
Quien va a esperar que pasen tantos años, para trasladarle el problema a otro. No, nada de lo que dices esta dentro de lo lógico.
vamos a tomar ese sobre y leer su contenido, bajo mi entera responsabilidad. Yo asumo todo lo que nos pueda acarrear el hecho de actuar por nuestra cuenta. Soy un sacerdote y no creo que alguien se atreva a dudar de mi palabra.
Maur > Bien padre como usted diga.
El reverendo, deslizo el sobre con mucho cuidado y lo tomo entre sus manos.
El papel estaba manchado, aparentemente con la sangre que emano de la cabeza del “suicida” en el momento de los hechos, pero eso ya no tenia importancia.
El  religioso, procedió a abrir el  sobre y luego de extraer de el, el documento que contenía y empezó a dar lectura al mismo y en el decía:



Nada me queda, todo cuanto quería y tenia  ya no tengo.
La existencia en este mundo para mi; ha dejado de tener sentido, me han arrancado el alma y me han hecho jirones el corazón.
No me queda nada, ni espero nada, solo quiero marcharme para dejar de pensar en lo que no puedo arreglar.
Me encomiendo a Dios todo poderoso, quien creo tendrá un  trozo de perdón para salvarme del pecado que voy a cometer.
Mi alma encontrara reposo, cuando alguien tenga a bien dar a mi cuerpo cristiana sepultura, honre mi memoria y cuide de mis bienes.
Dejo todo aquello que en vida poseí a quien obedezca a lo antes dicho y sepa pedir por la salvación de mi alma.


                                                                Lima  13 de Enero de 1881
                                                             
 

Gonzalo Pardo y Castañeda
 




 

 




                           

lunes, 30 de enero de 2012

El Contrato

Parte 14

Continuo con el ritual, por todos los ambientes que restaban de recibir la bendición. Luego de llegar al centro del salón, en donde supuestamente terminaría con su con su recorrido, pero no; luego se dirigió hacia la entrada de la casa, deteniéndose frete a la habitación, que según “el contrato” debería permanecer clausurada. Delante de la puerta, siguió con su rutina, luego hizo el ademan de intentar abrirla, pero Mauro se interpuso a su intento, impidiendole continuar y diciéndole: ¡un momento padre! Es suficiente, creo que no debemos entrar ahí; porque hay un compromiso firmado por mi y yo soy hombre que honra sus compromisos.
R.P > Mira hijo: no es momento de honrar otra cosa que no sea a Dios  nuestro señor. El es quien por intermedio mio, esta derramando su bendición sobre ti, tu familia y sobre todo;  en aquellas almas, que no pueden descansar en paz.
Dejame pasar, que soy yo el que va a entrar. Tu, no romperás ningún “compromiso”, si es que eso te tranquiliza.
Dicho esto, el padre, giro la perilla de la puerta, comprobando de que no estaba trabada por un seguro. La puerta se abrió y el sacerdote ingreso un trecho bastante corto, ya que la obscuridad del lugar le dificultaba la visión. Seguidamente, le pidió a Mauro, que le trajese una lampara, para poder alumbrarse y así  ingresar con toda seguridad. Mauro accedió y fue en busca del artefacto. Al cabo de un rato, regreso portando un lamparin. Seguidamente el sacerdote, le pidió: que se apostara en la parte interior, a un costado de la puerta, para que lo pudiese alumbrar ya que el no podía sostener el aparato y a la vez seguir con su labor. Mauro, aun en contra de su voluntad, se vio obligado a aceptar.
Cuando la débil luz que proyectaba la lampara, ingreso en el recinto, bajo la penumbra, solo se podía apreciar en el piso; los sobres  que cada mes, Mauro introducía por debajo de la puerta y que contenían el dinero del alquiler.
El sacerdote, le pidió a Mauro que avance un poco mas porque la luz era demasiado pobre y le impedía seguir avanzando. Mauro comenzó a caminar lentamente, con la cabeza agachada, mirando el suelo e inundado de temor, por estar quebrando la firmeza de su palabra. Mientras tanto, Rosalia esperaba parada en el umbral de la puerta, temblando y casi sin  respiración, rezando las plegarias que seguía del padre que continuaba con su sagrado oficio.
¡De pronto! Se escucho la voz del padre Luis, que exclamaba: ¡Por Dios! ¡Que es esto!
Al oír el grito, Mauro levanto la cabeza y  se dio con un escritorio y algo o alguien que aparentemente estaba ahí. El cura le dijo: busquemos la ventana. Luego de unos instantes la encontraron y entre los dos procedieron a abrirla. La potente luz del día, los segó,  impidiendo que pudiesen ver con claridad, mientras sus ojos se adaptaban a la luz del día.
Al dirigir sus miradas hacia aquel escritorio...Ambos se llenaron de perplejidad. Era la osamenta de un hombre, que yacía inclinado sobre la mesa con los brazos extendidos. Sus vestimentas raídas y cubiertas por el polvo de los años y algunas telas de araña. Esas que siempre se esmeran en hacer mas tétrico el paisaje.
Al aproximarse, pudieron comprobar: que aquel despojo humano tenia entre sus cadavéricos dedos un arma de fuego, con la que a juzgar por las apariencias: era el instrumento  que había  servido para terminar con sus días.
¿Quien? ¿Porque? Eran las preguntas inmediatas que saltaban a los dos mortales, que servían de compañía a aquel infortunado.
Después de la inevitable conmoción y desconcierto reinantes, el padre pidió a los esposos: que lo dejasen solo para poder orar ante el altísimo por la salvación del alma de aquel hombre.
Mauro y su esposa, obedecieron, pero Rosalia, no parecía estar cociente de lo que estaba ocurriendo. Se encontraba, atravesando por una crisis nerviosa, por lo que tuvo que ser asistida por su marido y  por Matilde, quienes la trasladaron al salón para proporcionarle los cuidados que requería.
Mientras tanto, el sacerdote que había terminado con su ritual y oficios religiosos: llamaba a Mauro para que se acercase a la habitación en donde ocurrían los hechos.
¡He descubierto algo! Dijo el padre...
 

sábado, 28 de enero de 2012

El contrato

Parte 13


Se encontró frente a una escena, que ningún ser humano seria capaz de describir y mucho menos de aceptar. Era el reflejo de la mas abyecta de las  miserias humanas.
No podía creer, lo que tenia delante de sus ojos. Casi en el umbral de la locura, salio del lugar a pedir ayuda. Luego de haber conseguido algunos voluntarios, procedieron a dar sepultura a las inocentes victimas de una barbarie que por desgracia; no era la única en su genero en aquella villa.
Gonzalo, eligió como destino final de sus seres queridos:  una pergola, que se encuentra en los jardines de esta casa. En en la que solía reunirse la familia en las tardes de verano, para ver la puesta del sol.
Luego de aquellos álgidos momentos, no se supo nunca mas nada de Gonzalo.
Hay quienes dicen: que lo vieron adentrarse en el mar, hasta perderse en el, otros que se marcho lejos del lugar y muchas mas historias, que por cierto; nunca fueron confirmadas ni desmentidas y se quedaron suspendidas en el tiempo y en la memoria.
Lo que si es cierto, es que la casa no volvió a ser habitada y con el pasar de los años, empezó a ser conocida con el nombre de: La Mansión Maldita.
Al escuchar Rosalia, aquel relato y mas aun en el momento de  enterarse el nombre con el que era conocida la casa que ocupaba; sufrió un desvanecimiento, por lo que tuvo que ser auxiliada por su marido y el padre Luis.
R.P. ¡Ya vez hijo! Por eso es que no quería que ella estuviese presente en la conversación.
Mauro > Si padre, felizmente no es nada grave, pronto estará bien. Y, así fue, Rosalia se restableció y siguieron hablando del asunto. 
Evidente es, que estamos muy impresionados por lo que nos acaba de contar, pero también esto nos confunde y preocupa, porque,  nosotros tenemos un contrato firmado por Don Gonzalo y a la luz de lo expuesto por usted, no sabemos que pensar. El contrato existe y nadie lo puede negar.
También creemos que usted, ha podido darse cuenta de que no somos ningunos delincuentes o estafadores y que mas bien somos una familia honorable. No tendría sentido que lo fuésemos a buscar para hacerle perder el tiempo y engatusarlo. Nada puede percibirse que persigamos con ello.
R.P. > Si, hijo, si. Lo entiendo,pero también comprenderán, que n0 es fácil creer en el argumento que ustedes esgrimen, sabiendo que la realidad es otra.  
¡A propósito! ¿Podrían mostrame el contrato que dicen tener?
M > ¡Claro que si! Inmediatamente se lo traigo.
Acto seguido, se dirigió a su despacho, entro en el y abrió una gaveta del secreter, tomo el documento que se encontraba dentro respectivamente dentro de una carpeta,  luego se dirigió hacia el salón y se lo entrego al sacerdote, quien a su vez le agradeció el gesto.

El padre, cogió el  contrato, lo abrió y procedió a leerlo. Cuando termino dijo: aparentemente, todo esta en orden, pero lo que no puede ser posible ni  legal es: la supuesta firma de Don Gonzalo.
Mauro > ¿Me esta acusando de un delito?
R.P. > ¡ Como se te ocurre! De ninguna manera, pero de lo que si estoy completamente seguro, es de que han sido victimas de una estafa.
M> ¡Estafa!  No entiendo de que manera nos puedan haber estafado. No le hemos entregado dinero a nadie. Ademas, le repito que la persona con quien hemos tratado y firmado el documento, es la misma que esta en el cuadro. Usted podrá tener la historia que nos ha contado, como un argumento, pero nosotros tenemos al primo Joaquin como testigo de todo.
R.P > Me parece, que esto no tiene sentido, es mejor que me retire y que ustedes recapaciten y puedan ver con serenidad la realidad de las cosas.
No se como pueden demostrar la verdad de algo, que carece de realidad y legalidad.
R.P > Antes de retirarme, voy a cumplir con el  compromiso, que es la razón fundamental de mi presencia aquí. Bendeciré esta casa, porque se que lo necesita y ustedes mas aun.
Si les parece: me gustaría comenzar por la parte de arriba, luego los jardines y al final la parte interior de abajo. ¿Están de acuerdo?
Si padre, como usted diga.
R.P > Seria bueno que me acompañaran en dicho acto. Vamos a rezar unas oraciones conjuntamente a la vez que rogamos al Señor, por el  descanso de las almas que aun no han encontrado el camino que las lleva a la paz eterna.
El sacerdote, comenzó su recorrido ya establecido y al regresar de los jardines y entrar nuevamente a la casa...




jueves, 26 de enero de 2012

El Contrato

Parte 12

Rosalia, fue a la cocina, en busca de Matilde para pedirle que preparase alguna bebida y unos bocadillos, para el invitado.
El sacerdote y Mauro se quedaron a solas. El padre, al ver que Rosalia se había marchado, le dijo a Mauro: creo que sera mejor que ella no este presente en nuestra conversación.
Mauro > ¿Porque padre?
R.P > ¡Mira hijo! Me temo que este asunto, es demasiado serio, hay cosas que podrían afectar a tu mujer. Es preferible que hablemos solamente los dos.
Mauro > ¡No padre!  Me parece de que no hay ningún problema. Prefiero que este presente, porque de igual manera; tarde o temprano tendré que contárselo y eso, creo que sera mucho mas complicado para mi.
R.P. > Bueno hijo, como tu quieras.
En ese preciso instante: Rosalia, regresaba de la cocina.
Mauro > Te estábamos esperando.
Rosalia > ¡Gracias! Ya estoy aquí, podemos comenzar.
R.P. > A ver hijos, cuéntenme todo, desde el comienzo. Porque la verdad, es que estoy totalmente confundido.
Mauro comenzó a relatar todos los pormenores del caso y cuando llego a la parte concerniente a Gonzalo...El sacerdote exclamo ¡Que! Pero que disparate estas diciendo hombre de Dios.
¡Como es posible, que me digas que has hablado con alguien que no existe!
En ese momento, Rosalia interrumpió diciendo: ¿Usted cree que estamos locos? Pues vera Ud. ¡ Padre!  ¿Ve usted el cuadro que esta en la pared frente a usted?
> ¡ Si y que con eso!
> Como usted podrá apreciar, es un retrato pintado al oleo. El hombre que ve ahí,es nada mas ni nada menos que; Don Gonzalo Pardo y Castañeda. La misma persona con la que hemos hablado y por si alguna duda hay: mi primo Joaquin, puede dar fe de que lo que decimos es cierto.
R.P. > Eso quiere decir que:  ese señor, salio del cuadro, se fue al bar en donde estaban ustedes, converso y todo lo demás. ¡Pero que clase de locura es esta!
Mauro, se dirigió al sacerdote, diciéndole: le ruego que se tranquilice padre, porque ahora somos nosotros, los que estamos  completamente sorprendidos y muy temerosos.
R.P. > Esta bien, esta bien. Ahora escúchenme a mi por favor:
Yo soy el párroco de esta jurisdicción, desde hace cinco años. Como se podrán imaginar; la gente acude a mi por muchas razones. Como por ejemplo: para un bautizo, para un matrimonio, para pedir ayuda, para confesarse y muchas otras cosas mas que ya se imaginan. En pocas palabras; veo y se de todo. Entre ese todo; esta la historia de esta casa.
Resulta que en el año mil ochocientos 1881 en las postrimerias de la guerra, el ejercito enemigo, ingreso a Chorrillos y Barranco y atacaron a la población civil, indefensa y desarmada. De la manera mas violenta y despiadada que se puedan imaginar.
Esta casa, por supuesto que no fue la excepción.
La soldadesca tomo por asalto esta finca: robaron, ultrajaron, vejaron y mataron a todos los que encontraron a su paso.
Las victimas de esta atrocidad fueron: la esposa de Gonzalo, sus tres hijas y todo el personal que trabajaba en la casa.
En esos momentos; Gonzalo no se encontraba en la casa, por cuestiones de trabajo.
Al regresar el día siguiente a la tragedia...

miércoles, 25 de enero de 2012

El Contrato

Parte 11


Camino de la iglesia, Rosalia no desaprovecho la oportunidad para recriminar a su marido: ¡Ya vez! Que como siempre tenia razón, cuando te decía  que algo no andaba bien y que ese tal Gonzalo, algo se traía entre manos. Nunca fue santo de mi devoción. ¡Claro! Tenia la casa llena de fantasmas y no tuvo mejor idea; que endosarsela al primer ingenuo que se le cruzo en el camino. 
¡Esta bien mujer! Pero ahora no es momento de discutir. Primero tenemos que hablar con el sacerdote, para ver si acepta ir a bendecir la casa.
Minutos mas tarde, legaron a la iglesia y se dirigieron a la sacristía, en donde fueron recibidos por el sacristán a quien le preguntaron por el cura.
¡Un momento! Dijo el encargado, voy a avisar al padre para ver si los puede recibir. Acto seguido; se dirigió hacia una puerta, la abrió, entro y luego de unos instantes, volvió a salir diciendo: pueden pasar el padre los esta esperando.
Ambos ingresaron, al mismo tiempo que el sacerdote se acercaba para recibirlos.
¡Buenos días padre! Dijo Mauro. ¿En que puedo servirlos? respondió el religioso.
Vera padre: mi nombre es Mauro Arbulù y ella es mi esposa Rosalia.
¡Mucho gusto! Yo soy el padre Luis, párroco de esta jurisdicción.
Mauro » Nos gustaría saber, si es posible que usted bendijera nuestra casa.
R.P » Si no les molesta; me gustaría saber el motivo.
Mauro » resulta padre, que desde hace un tiempo, se escuchan: ruidos, voces y gritos extraños. Cada vez son mas frecuentes y la verdad es que: estamos muy asustados y también muy preocupados, porque tenemos dos niños y no nos gustaría que ellos pudiesen pasar por lo mismo.
R.P » ¿Ustedes, saben el origen de esto? Porque es muy sabido que: hay casas que guardan secretos y suelen tener un pasado algo tétrico. Aveces en ellas, habitan espíritus, que  por una u otra razón están atados al lugar sin poder irse de el. Por eso es que se manifiestan  y tratan de llamar la atención, para que los mortales que la habitan, los ayuden a escapar de ahí.
No se cual es el caso, pero me gustaría saber mas del asunto, para ver como es que puedo ayudarlos.
Mauro» La verdad padre, es que no sabemos  en realidad los motivos y es por eso que venimos a buscar su ayuda.
RP » No se preocupen hijos,que para eso soy un ministro de Dios y estoy  a qui, para ayudarlos en lo que pueda.
¿Podrían darme la dirección?
Mauro » Vera padre, ¿no se si usted conoce la casa que esta  en la quebrada que baja a los baños?
R.P. » ¡Claro que si! 
M » Pues bien, esa es la casa. Es la única que existe en ese lugar, a si que es muy fácil llegar a ella.
R.P. » ¿Es que se han tomado la molestia de venir a burlarse de mi en mi propia cara?
M » ¡No padre, faltaba mas!
R.P. » ¡Entonces! Como me van a decir, de que viven en aquella casa, si todo el mundo sabe que es una casa abandonada., desde casi cuarenta años.
Mauro » Disculpe padre pero ¿Hace cuanto tiempo que usted no pasa por ahí?
R.P. » No lo se, pero no hace mucho.
Mauro » Lo que sucede es que nosotros la alquilamos hace unos meses, la hemos refaccionado y ahora si usted la ve, esta completamente distinta.
R.P.» ¿Como es eso de que la alquilaron? ¡A quien?
Mauro »¡Disculpe padre! Por el tono de su voz, puedo percibir de que usted esta dudando de nosotros. Sepa usted señor, que nosotros somos personas serias y honorables, si venimos a la casa de Dios; es en busca de ayuda y no para recibir malos tratos ni insinuaciones, que pongan en tela de juicio nuestra honorabilidad.
El sacerdote, al escuchar el tono enérgico y decidido de Mauro, Dijo ¡Un momento! A ver hijos, vamos a calmarnos. Yo no pretendo maltratar a nadie y mucho menos hacerles pasar un momento desagradable, pero sucede que lo que me están diciendo; no tiene pies ni cabeza.
Me parece, que ustedes han sido victimas de un timo.
Creo que vamos a tener una conversación muy larga, porque , para aclarar las cosas y ver con claridad las acciones a tomar.
Mauro > No le entiendo nada padre.
R.P. > Creo que mejor vamos a la casa y ahí conversaremos con mas detalles.
Mauro > Esta bien padre, como usted diga...
No bien terminaban de hablar, el sacerdote tomo sus cosas, entre las que incluía: una estola,  libro, rosario. acetre e hisopo . Todos los objetos necesarios para impartir una bendición.
Al llegar al lugar, el sacerdote no salia de su asombro. No podía creer lo que veían sus ojos. Era como si aquella casa hubiese cobrado vida y como si los años no hubiesen pasado por ella.

El  religioso fue conducido al salon principal en donde tomo asiento, mientras Rosalia, procedía a ofrecerle una bebida o lo que apareciese el padre.
En tanto que se iniciaba la conversación...

 
 

martes, 24 de enero de 2012

El contrato

         Parte 10


Al promediar las dos y media de la madrugada aproximadamente, Mauro y Rosalia, despertaron a causa de unos ruidos que provenían del primer piso . Al comienzo, solo eran ruidos, los mismos que no podían identificar con claridad, puesto que aun se encontraban algo somnolientos,  pero luego de haberse despertado del todo, lo que escuchaban: eran gritos desgarradores acompañados de otros ruidos indescriptibles.
Mauro, se incorporo y salto de la cama hacia un mueble que tenia en frente y abrió uno de sus cajones en el que guardaba un revolver. Sin mas ni mas, lo tomo y decidió bajar, mientras Rosalia atacada por los nervios, daba de gritos e intentaba detenerlo tomándolo por la cintura.
Mauro empuño el arma y con paso firme y decidido, emprendió el camino hacia la escalera, seguido por Rosalia que a pesar del miedo  opto, por no dejar solo a su marido. Al llegar a la mitad de la escalera y de donde se podía divisar el salón, Mauro se detuvo, para ver si  observaba  algo, pero todo estaba en calma. A pesar de su evidente temor, Mauro no dudo en continuar y revolver en mano, continuo descendiendo las escaleras, hasta llegar al gran salón. Al llegar, encendió las luces y reviso el lugar. Para su sorpresa: no existían rastros de haber sucedido algo en ese lugar.
Verifico: puertas, ventanas, otras piezas y todo aquello que pudo, pero sin encontrar absolutamente nada.
La calma, se había adueñado del lugar. Solo quedaba, el retirarse.
Los esposos retornaron a su habitación. Ambos lucían: consternados, casi mudos, tensos y con un extraño frió en sus cuerpos. Se hacían una y mil preguntas y ninguna encajaba dentro de la lógica.
En lo que restaba de la noche, no pudieron conciliar el sueño y permanecieron despiertos y atentos, hasta ver las primeras pinceladas del amanecer.
Cuando sintieron que Matilde y los demás empleados, estaban en pie, decidieron bajar a la cocina y al entrar en ella; lo primero que hicieron fue preguntarle a Matilde: ¿Esta madrugada, has sentido algún ruido o algo extraño?
Matilde » No señor, nada en especial ¿porque?
Mauro » Por nada, solo preguntaba.
Matilde » Perdone usted señor, pero yo si creo saber el porque de su pregunta.
Mauro » ¡A ver, dime! Te escuchamos.
Matilde » Señora: ¿recuerda usted, que hace un tiempo, le pedí que me autorizara a cambiarme de habitación?
Rosalia » Si.
Matilde » La razón de esa petición, se debía a que: los gritos, ruidos y pasos   que  se escuchaban en las noches, eran insoportables y no vaya a pensar, que era cosa miá. : también fueron testigos de ello Berta y los demás  empleados.
Rosalia » ¿Porque nunca nos hablaste de eso?
Matilde » Porque nosotros solo somos empleados y nuestra palabra u opinión, carece de valor.
Mauro » ¡No mujer! No digas eso, para nosotros, tu siempre has sido como de la familia, te respetamos y apreciamos. Tu palabra,siempre cuenta; siempre tiene valor. Son muchos años que vives con nosotros, desde la época de mis padres. Son bastantes años de vivir juntos Tu opinión siempre ha sido muy importante, lo mismo que tus consejos. Rosalia y yo, tenemos un aprecio muy especial por ti.
Dime: desde cuando escuchas y sientes, todo eso que nos estas diciendo.
Matilde » Desde siempre, desde el primera semana que llegue a esta casa.

Mauro » Creo que vamos a tener que traer a un sacerdote, para que bendiga esta casa.
Matilde » Si Señor, creo que hace usted bien.
Mauro » Estas casas, tan antiguas, aveces tienen mucha carga emocional  muy fuerte.
Rosalia » Me parece, que es lo que deberíamos haber hecho desde un comienzo.
Mauro » Si mujer, el domingo que vamos a misa, hablaremos con el sacerdote, para que nos preste los oficios religiosos pertinentes.
Rosalia » ¡El domingo! No, ahora mismo, hay que hablar con el cura. Esto no puede esperar, tenemos que pensar también en los niños.

Seguidamente, los esposos se retiraron a sus habitaciones y se alistaron para salir. Ninguno, tenia apetito, así que; sin desayunar, a los pocos minutos partieron con rumbo a la iglesia, en busca del sacerdote.