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domingo, 22 de agosto de 2010

Historia de las calles de Lima antigua


Historia de las Calles de Lima 1

El marques, Francisco Pizarro. Conquistador del Perú. Decidió dejar sus climas serranos de Jauja. Para trasladarse a la costa y fundar la ciudad de Lima, un 18 de enero de 1535.

Para darle forma urbanística a la nueva y definitiva capital del reino del Perú, había que comenzar por: determinar y trazar las calles en donde a su vez, se ubicarían la cede del gobierno, el ayuntamiento, las iglesias y viviendas de los nuevos habitantes de aquel valle bañado por las aguas del río Rímac.

A punta de regla y cordel. Comenzó la tarea del diseño, medida y ejecución del ineludible trabajo callejero de la que fuese la capital más importante del virreinato español.

Plano en mano. Don Francisco, diseño lo que con el tiempo fuera conocido como: El Damero de Pizarro. Nueve calles de norte a sur y trece de este a oeste.

Como todo en la vida toma su tiempo, el proceso duro unos buenos años, hasta que tomara forma de ciudad. Las calles fueron haciéndose poco a poco y las casas edificándose de manera prioritaria en función de la jerarquía de cada parroquiano.

Para edificar y dar forma a los edificios. Se utilizaron ciertos materiales, un poco escasos en nuestros días y que fueron los que le hicieron cobrar vida a la mágica ciudad de los reyes.

Con un poco de imaginación y mucho arte, se diseñaron y edificaron los palacetes, mansiones e iglesias. Con las manos de artesanos y talladores, se lograron el diseño y la construcción de los balcones (únicos en su género en el mundo) Con ingenio, ilusión, gracia y pasión, se le dio forma y color a cada casa. Con colores vivos y alegres. Como para alegrar la vida de cada día y de cada quien. Sin maquinarias, cemento, ni la frialdad de lo practico, moderno y efímero. Pero si con el arte, la creatividad, la imaginación, el amor, las manos y los elementos de la naturaleza misma. Se le dio vida y alma a la Perla del Pacífico. Por eso es mágica; porque fue echa con las manos, el alma, el amor y el corazón de sus habitantes.

Muchas ilusiones y buenos deseos para una nueva vida. El comenzar en un nuevo mundo, requería de mucha entrega y de muchísimas ganas. Había que crear un mundo nuevo. La vida comenzaba en aquellos tiempos en una nueva tierra y la historia empezaba a escribirse con la tinta del tiempo y la pluma de la memoria. Una memoria que se ha ido enriqueciendo y aferrandose a los temibles embates del olvido, que tanto daño hacen y tanto laceran.

Por eso es que Lima es una ciudad con alma. Porque esta hecha con alma, vida y corazón. Con madera, caña, barro y el amor de quienes la construyeron.

Así fueron creciendo las calles, a lo largo y a lo ancho. Pero conforme crecían en extensión, necesitaban un nombre para poder identificarlas.

El ingenio popular y la tradición heredada de la historia, no se hicieron esperar. Tanto así que los parroquianos comenzaron bautizar cada calle de acuerdo a algo o alguien que la caracterizase y así de manera informal y espontánea, hasta que: en 1913 Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaro. Ordenó que se hiciese un empadronamiento y censo, con la finalidad de conocer el número de habitantes que poblaba la ciudad, así como sus ocupaciones, oficios y todo aquello los pudiese diferenciar o identificar ante las autoridades y la sociedad. Con lo que se otorgo, casi un carácter oficial al nombre de cada calle. Solo se le dio legalidad al uso ya existente del sistema.

¡Una tradición heredada de la historia! Sí, sin lugar a dudas. Es una tradición venida desde los tiempos de la ocupación árabe en España. Casi ochocientos años, fueron los que duro la ocupación del imperio musulmán en la península ibérica y de ahí vienen muchas usanzas y costumbres. Tamizadas por la paciencia del tiempo y la fusión de dos culturas. A pesar que solo una fue una la que heredó de la otra., (española) Y esta a su vez y a su manera la transmitió al mundo nuevo.

Resulta que los árabes, acostumbraban a vivir en fortalezas y en especial en terrenos elevados, para poder tener dominio del lugar y para poder defenderse. Estas edificaciones, solían estar diseñadas de manera muy peculiar; eran unos laberintos conformados por callejuelas intrincadas de uso solo peatonal. En estas calles, se entremezclaban los negocios y las viviendas y para ubicar a alguien se solía hacer por medio de un nombre, el mismo que estaba asignado a una calle y que obedecía al oficio que ahí se ofrecía o ejercía, como a la distinción particular de algún ciudadano morador.

¡El que lo hereda, no lo hurta!

Continuará……….

5 comentarios:

  1. me gusta recorrer tu tierra de tu mano, es un lujo. gracias por compartirlo. Abrazos y un beso!!!

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  2. hola dejo comentarios y los borras?...no se...hermoso relato,a mi me gusta...y tu eres jose luis?
    un abrazo
    gracias
    lidia-la escriba

    si molesto con mis comentarios,avisame,no quiero ser pesada

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  3. Gracias Silvia. por tus comentarios tan estimulantes, gracias por estar ahi.
    Mil disculpas por el retraso, pero aveces me falta el tiempo.
    Pero siempre contesto. Tu que eres: tan tolerante sabrás comprender y no te sueltes de mi mano que aun falta mucho para terminar esta entrada.
    No la hago completa para no hacer caer al lector en el tedio, de leer demasiado y aburrirse.
    Un beso grande y PACIENCIA.

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  4. Hola Lidia. De ninguna manera. Nunca borro un comentario. Sea favorable o lo contrario. Creo que la libre opinion es la base del desarrolllo de la sociedad.
    No se que puede haber pasado. Pero ten la seguridad de que siempre escucho lo bueno y lo malo. lo bueno porque es lo que es y lo malo: porque en realidad es lo verdaderamente bueno.
    Un beso y no te preocupes.
    Jose Luis

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  5. Hola Jose Luis,

    Gracias por invitarme a tu blog. Esta muy bonito y te felicito por querer que Lima antigua gane su lugar en el mundo. Lima vieja, Lima antigua, asi como se llama al Viejo San Juan en Puerto Rico. Lima antigua es muy bonita, pero esta bien descuidada, nadie se ha preocupado por pintarla, pavimentarla, cuidarla, limpiarla y darle el sitio que se merece y que todos los que vivimos en esta ciudad nos merecemos.

    Augusto

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