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domingo, 22 de enero de 2012

El Contrato




Parte 8



En el hospital, el medico encargado de atenderlo le diagnostico: fractura de la clavícula y  contusiones severas en la cabeza.
El galeno en cuestión, procedió a hacerle las curaciones del caso y las prescripciones necesarias, para su pronta mejoría.

Mauro. Permaneció en el hospital, por espacio de cuatro días, hasta que fuera dado de alta, pero paso un largo periodo sin que pudiera realizar sus labores con total normalidad., debido a la fractura de la clavícula, para lo cual requería de mucho mas tiempo para recuperarse totalmente.
Joaquin. No desaprovecho el momento para gastarle algunas bromas:
¡ Ya vez! ¡ Te dije! ¡Cuidado con la maldición!Esa casa esta embrujada...Pero tu nada. Y ahora ahí esta el resultado.
Mauro » ¡Ya hombre!  Deja de decir tonterías, a ver si te escucha mi mujer y ahí, si que vamos a tener problemas y gordos. Ella se lo puede tomar en serio y no quiero ni pensar en lo que haría.
Joaquin» ¡Ya hombre! Que es solo una broma, no te lo tomes en serio.
Mauro» No, si yo no me lo tomo en serio, pero es mejor no jugarse con esas cosas, sobre todo; sabiendo como es Rosalia.

El insidente, no paso a mayores y luego de salir del hospital,Mauro y su familia se instalaron en su nueva casa, con la única preocupación, que era la de terminar con todos los trabajos, que sabiendo que iban a demorar algún tiempo en acabarse, pero con la ilusión de que al final: estarían mas confortables.


Mientras todo esto sucedía, Matilde, la fiel empleada, estaba en camino .
Luego de una semana, Matilde llego, acompañada de Joaquin, quien se había tomado la molestia de ir hasta Trujillo, para  recogerla.

Rosalia. No dudo en asignarle una buena y confortable habitación, para que estuviese cómoda y contenta.
La vida se desarrollaba con cierta normalidad en casa de los Arbulu, hasta que.. Un buen días, Matilde se acerco a Rosalia y le pregunto: ¿ Perdone usted señora, pero me podría decir, si vive alguien mas con nosotros ?  ¡Que dices!, respondió Rosalia, tremendamente sorprendida , por la pregunta de Matilde.
Rosalia » ¡Presupuesto que no!  No se a que viene esa pregunta.
Matilde » Esta bien señora, disculpe.
¡Disculpe! No Matilde, ahora me vas a explicar, porque me has hecho esa pregunta. Porque supongo que alguna razón debes de tener.
M » Esta bien señora. Como usted sabe, mi habitación colinda con aquella que esta a la entrada de la casa.
R » Si, lo se y ¿que hay con eso?
M » Sucede que en las noches, siento ruidos, voces, como si alguien estubiese ahí. También me ha parecido, ver salir a alguien de la casa. Alguien que no conozco y que no creo haber visto antes.
R » ¡A, era eso! Debe de ser Don Gonzalo, el propietario de la casa. Sucede que: la primera pieza que se encuentra ala entrada, esta reservada exclusivamente para el. Esa fue una de las condiciones del contrato  de alquiler.
No te preocupes por eso. El viene en cualquier momento y como aquella habitación, tiene dos puertas: una dentro de la casa y la otra que da a los jardines, es posible que se maneje por esa ultima.
M » ¡Hay señora! Yo no sabia nada de eso.
R » Si, mujer, tienes razón, debí  advertirte de ello. Menudo susto que me has dado.

Transcurridos unos meses de aquel incidente, Matilde le pidió a Rosalia: que le permitiera mudarse de habitación. Rosalia, tan solo se limito a preguntarle ¿ porque?
Matilde esgrimió la siguiente razones: sucede que la casa es demasiado grande y el hecho de dormir alejada de los demás empleados, siempre da un poco de temor. Yo ya no soy una persona muy joven y prefiero estar un poco mas acompañada. Si usted no tiene ningún inconveniente, me gustaría dormir mas cerca de los demás.
R » ¡Mira Matilde! Por mi parte, no tengo ningún inconveniente; puedes escoger la pieza que mas te acomode y cuando lo desees, pero a mi no me quita nadie de la cabeza, de que algo te traes. En Trujillo, la casa es grande y nunca me habías salido con tanta cosa como ahora.
M » ¡Muchas gracias señora!
Un  domingo que Rosalia se encontraba en misa, fue abordada por una señora...

Continuara...

             


4 comentarios:

  1. Sólo faltaba Matilde metiendo miedo a la señora. Pobre Rosalía, de ésta no sale con la cabeza cuerda. Bueno, ni nosotros tus lectores, que cada día me da más miedo este relato.
    Si pretendías tenernos intrigados lo estás consiguiendo con mucho éxito.

    Un abrazo Pluma.

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  2. Yo ya no opino, pero sigo con toda la intriga del mundo esperando la siguiente entrega.
    Disculpas aceptadas.
    Un beso

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  3. Elena.
    Solo me dejas espacio, para el agradecimiento.
    gracias por el comentario.
    Si he logrado tenerlos intrigados, creo que puedo darme por bien servido.
    Claro que con lectores tan generoso; suele ser muy facil.
    Un beso Señora.

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  4. "Gata"
    diga lo que tenga que decir y no guarde silencios, porque esos empachan.
    Gracias por tu comentario y ya que te veo tan anciosa: hoy envio otra otra parte.
    Un beso grande para ti.

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